jueves, 9 de abril de 2015

Notas acerca de la Fotografía IV - El Ser y la Nada

De la forma en que primeramente me he preguntado si un sujeto que ha sido partícipe de algún modo en la realización de una película puede observar otra película dejándose llevar sólo por el ritmo y la trama del film, sin detenerse en alguna o todas las formas en las que ha sido realizado el mismo; me pregunto si un fotógrafo puede dejarse llevar por la exposición física o digital de una fotografía sin detenerse a observar o preguntarse de qué manera ha logrado el fotógrafo el resultado de dicha fotografía.


La pregunta (y tantas otras) nace para hablarme acerca de la interpretación de una obra fotográfica. Cuesta despegarse en la observación de una fotografía del fotógrafo que llevamos dentro?. Cuánto influye esto en establecer un diálogo con la imagen y disfrutar de lo que nos provoca puramente como lenguaje fotográfico?, tal vez acabe siendo un mera cuestión personal e instintiva de gustos y caprichos: algunos sólo se maravillan por el truco del mago y aplauden encantados, mientras otros están preguntándose aún cómo es que hizo lo que hizo. Por ello la fotografía carece de ideas que puedan postularse como absolutas, no hay normas para la realización y/o posterior observación. Si bien tengo la impresión de que existe cierto dualismo en el posible desarrollo de impresiones al respecto, es decir, encontraremos pensamientos antagónicos que no sólo defenderán su posición como propia sino como una posibilidad total de la idea; sino que encontraremos pensamientos también que acogan con cierta comodidad una determinada manera de manifestar lo que personalmente tal vez ni siquiera se han preguntado.

Qué significa para el autor de una fotografía que su obra no plantee otros interrogantes que no sean aquellos que se preguntan si usó tal o cual tipo de programa de edición?, o en tal drástico caso, qué es o significa el lenguaje fotográfico?. La fotografía, como forma de expresión, reproduce de alguna manera estados del alma, de la mente, de la historia y la cultura de quien produce una obra fotográfica; un proceso mental y espiritual que se realiza en la más profunda soledad de nuestro ser; pero que incluye un juego de contrasentidos a la hora de producirse la obra en sí, el producto, la fotografía. Si no es expuesta, que significa esa fotografía para el autor?. Cuál es su complejo o sencillo sentido?. Y si existe como lenguaje, como expresión artística y espiritual; está destinada esa fotografía sólo para un grupo heterogéneo que se corresponderá con este tipo de lenguaje?. La imagen produce indefectiblemente un efecto que es tan indescifrable como universal, y dependiendo, no podemos obviar esta cuestión, del tipo de fotografía expuesta.

Muchos genios han sido malentendidos, se dice, pero no todos los malentendidos son genios. La composición de una imagen que ha sido pensada meticulosamante en una situación azarosa o programada; intentará de una u otra forma: decir. Se crea un diálogo con el entorno, se recorta un cuadro de ese entorno y se compone (o se reproduce) a través de ese recorte un diálogo interno entre el fotógrafo y el cuadro, que finalmente se traduce en la construcción de una imagen que puede representar ese efecto tan indescifrable y universal que desconocemos, que es a su vez, otro diálogo; que flota en la imagen con conciencia propia tal vez, obra del autor. El fotógrafo lo sabe. Pregunto: así como el mago saca un conejo de la galera, los fotógrafos sacan fotografías de la cámara?. La cámara resulta, en ¿contraposición? con la galera, una herramienta con facultades técnicas creadas por y para el hombre que utiliza el fotógrafo para realizar su obra; produce, realiza una fotografía con la ayuda de la cámara. Ambos, son partícipes del proceso osmótico de la fotografía; por ello el fotógrafo digo yo que hace, no saca. Le da conciencia propia a la fotografía, le otorga pensamiento —el fotógrafo, no sólo no saca (y como dije: hace), si no que dice.

Y si no quiere decir nada?, si el fotógrafo sólo hace?.

Como dije, no hay ideas que puedan postularse como absolutas, y los interrogantes llevan hacia otros, tal vez indefinidamente. Y las discusiones de estas ideas se dan rara vez. La misma soledad de nuestro ser es el escenario donde la fotografía se manifiesta, y en esa misma profundidad el ego despierta a su vez todo tipo de vanidades y suceptibilidades. Y la indagación adormece ese ego, mantiene al espíritu en constante movimiento; un movimiento que conlleva a enriquecer el pensamiento fotográfico, y con ello, la práctica se vuelve un camino de descubrimientos interminable.

0 comentarios :