lunes, 28 de diciembre de 2015

El Año que Vivimos Desmemoriadamente

Cuánta abarca la memoria en retrospectiva?. Quiero decir, llega el fin de un año y uno ve los recopilatorios de momentos en la televisión, por ejemplo; y me pregunto: y si.........hicieras uno así en tu memoria?. No debe funcionar para todos igual. Alguno serán más memoriosos que otros, seguramente: no es mi caso, me cuesta mucho recordar momentos que debiera recordar en restrospectiva a modo de recopilación anual. Hay veces en que ciertos recuerdos son como los recuerdos de un sueño a la hora de despertar, todo muy confuso. Incluso, hay recuerdos que más me parecen sueños confusos que recuerdos, para ser sinceros. Y si me largo con fuerza a pensar en sucesos que hayan hecho mella en la memoria, por más que me esfuerce; no llego a 10. Es más (o menos, en tal caso) no creo que llegue ni a 5. Y es que desde hace algún tiempo, desde un hecho que me marcó sí de por vida; la medida de mi tiempo lo da cada día, cada mañana. O cuando termino de tomar mate. O después de almorzar. Y así. Si bien es inevitable realizar planes a futurocomo algún viaje— intento día a día, vivir el día a día. Así es como me digo yo que, entonces, por eso.....no recuerdo muchas escenas de la película que viví este año.


Claro que basta que uno empiece a escribir una entrada en su blog acerca de que no recuerda sucesos acontecidos durante el año; para que empiecen a venírseles a la cabeza varios. Y te detienes en alguno y ves que pasó hace largos meses. Ese recuerdo divide el año, y viajando en la memoria, puede que entre esas dos mitades logres encontrar algunos más. Y logres ordenarlos cronológicamente. Pero cuántos son?, cómo podemos recordar lo que nos pasó en un año?. Es imposible. Son pasajes, yo siempre cuando recuerdo, recuerdo todo fílmicamente. La memoria selecciona los mejores pasajes, entonces. Recopila. El método para seleccionar creo que es interesante: si el recuerdo reverbera de alguna manera en nuestra manera de sentir, y aún mejor; si ese recuerdo produce algun tipo de animosidad positiva, tal vez —paradójicamente—hacia el futuro; entonces permanece. O es al revés?. Si aquello que sentimos en el momento que nos pasó algo, o nos dijeron algo, o vimos algoen fin, el algo que se nos ocurra— hace que recordemos el momento. Es la misma memoria la memoria sensorial, si acaso existiera?. Como sea, me gusta la parte de la animosidad positiva.

Y ya casi que voy armando mi propio programa recopilatorio mientras sigo escribiendo y pensando en qué seguir escribiendo. O tal vez si me pusiera a escribir esos momentos del año que merecen estar en un top ten o top five, termine escribiendo un montón de hechos y sucesos que cuando los recordás no podés creer que te los hayas olvidado. La memoria como efecto dominó. Habría que probar, pero no tengo ganas. El otro día estábamos cenando en familia —ni siquiera era una fecha como para empezar a hacer balance— e hicimos un brindis porque sí, casi celebrando el hecho de estar juntos, fue espontáneo; y así sin más les dije: este año estuvo bueno. Fue un momento, que ahora recuerdo y será entonces el primer puesto del top ten (o five) si acaso lo escribiera; espontáneo también. Fue una sensación, como una certeza. Un sentimiento que te atrapa en determinado momento y sabes con todo lo que eres, que es cierto. Pero no tiene imágenes, pasajes fílmicos; no tiene momentos únicos, no tiene nada. O tiene todo, pero no se manifiesta de tal modo, se manifiesta como una sensación, y sentencias con nobleza: este año estuvo bueno.

Al final, tampoco la memoria juega un papel muy especial. Nos pasa tanto todos los días!, y a diferentes horas del día!...si recordáramos todo, estaríamos todos dementes. La mente es un músculo inteligente. Termina primando el momento, como el momento en que yo brindaba con mi familia cenando. Vivir día a día, plenamente, cada momento. Esta plenitud, esta conciencia de esta plenitud, hará tal vez que la memoria traduzca lo vivido en una animosidad positiva. Y eso siempre es algo bueno. 

Salud!


 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La Fuckin' Navidad

Es probable que este año, sea el último año que mi pequeño hijo sostenga viva la llama de la ilusión más pura que verdaderamente tiene la navidad, la figura inexorable de este muchacho Papá Noel. De hecho hizo la carta, y la dejó en el pino, y cuando la carta no estuvo más en el pino y su madre le dijo que seguro él mismo la pasó a buscar, se exaltó un poco. Hasta se barajó la posibilidad de que hayan sido duendes, caculá. Y es que durante sus útimos días de colegio, trajo el comentario de algunos de sus compañeros: algunos aducían que el tal Papá Noel......no existía. Lluvia de chanes!. Aunque no indagamos mucho. Luego de intercambiar algunas palabras, nos limitamos a preguntarle (su hermosa madre y yo, cada uno en su momento y no más que por cuestiones de horario, a solas), si él......., creía en él. Él simplemente, había elegido creer. Así tal cual me lo dijo a mí: —yo elijo creer, Papi. Bueno, le dije yo; y ahí nomás le aconsejé que pensara muy bien lo que debía pedirle, algo útil; y que no olvidara, obviamente, detallarlo en una carta. Luego, algunos días después, así lo hizo.

Yo recuerdo vagamente (o al menos así mi memoria ha decidido ir contándomelo a través de todos estos años, hasta convertirlo en recuerdo) cuándo dejé de creer. Fue una vez que Papá Noel me había traído una metralleta, che, una M16. Me pareció muy extraña la insistencia de todos porque abandonara la casa, con la implícita amenaza además de que si no lo hacía, el tal Papá Noel, no iba a pasar. (De todos modos, creo que tenía unos "ILH" para explotar, y unos "Triangulitos", y un par de "Metralletas"). Esta extrañeza se convirtió luego en una aguda sospecha acerca de su verdadera existencia al momento mismo de quitarle el envoltorio a la mencionada arma;......las caras de algunos de mis familiares......y yo —estos me están cachando (bueno, no en esas palabras justamente, pero la antiguedad del término le da cierta textura sonora al texto, ustedes entenderán). Creo que esa misma noche, hasta les seguí el juego, paradójicamente, para no romperles la ilusión a ellos allí en ese preciso momento.

Después pasaron vertiginosamente los años, como cuando ves una peli y te aparece una pantalla negra con unas letras que dicen: 15 Years Later. Para entonces, el teatro de la navidad era otro. Mi Viejo que se peleaba con mi Vieja y andaban así hasta las 12 que se abrazaban y se daban un piquito. A mi Viejo no le gustaba mucho el teatro de la navidad, aunque lo disimulaba bastante bien. Bardeaba, nomás, de bardero. Preguntaba qué se iba a poner. Mi Vieja le sacaba una camisa. Éste le decía que no le gustaba, y como mi Vieja andaba a full con la cocina y además todavía se tenía que bañar y sacarse los ruleros, 'maginate; se ponía de los pelos. Y si yo estaba viendo la secuencia —como ahora que escribo y me parece verlos de nuevo— hacía una cara pícara y dibujaba una sonrisa que no tenía sonido (porque si no, lo mataban). Toda esa efervescencia previa a la cena y el posterior brindis eran el verdadero corazón del entonces teatro de la navidad; el abrazo infinito después, el desfile de todos, uno por uno, regalándose abrazos, la escena final de la obra. Que siempre acababa en lágrimas en los ojos, mientras hacíamos el segundo brindis post-saludo-abrazo. Toda una manga de maricones bárbaros mi familia, en buenahora.

Es difícil en estos tiempos, que coinciden con los tiempos de una paciente madurez, lograr conectar con lo que alguna vez fuimos. Porque esa ilusión, ese frágil estado de inocencia, se rompe cuando sabés la posta de Papá Noel, algo hace crack, que ruido! crack-crack-crack, hasta astillar. Y es un momento delicado, porque los años van luego (trasca) endureciéndote poco a poco; y a veces, las familias también se rompen, crack! el hueso al final, nunca nada especial. Escapar de la sacralización del dinero, porque no hay Ibuprofeno que pueda hacer bajar la fiebre de consumo; es tan fácil confundir todo y perderse uno mismo......, te venden el espíritu navideño, y es más plástico que un tuper, vieja. Al final, no creo que se trate más que, como todo en la vida, de atesorar momentos: el momento en que leo la carta de Papá Noel, porque es ese el momento cuando yo mismo las escribía. El momento en que mi Viejo le daba un piquito a mi Vieja, porque después de todo, es el piquito que le doy a mi hermosa y bella mujer. El momento de mariconear con la familia, porque ese momento sigue siendo un momento, y es en los momentos donde reside el verdadero espíritu. Un beso. Un abrazo. Contemplar la inocencia. Dejarse llevar. Perdonarse un poco. No darse manija. Y disfrutar el momento, sea la fuckin' navidad o no.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

- frases + libros

Cuando se es un internauta como yo creo que soy, que paso varias horas en la red, yendo de un lado a otro, clickeando en los enlaces de las fuentes, saltando de página en página, revisando las diferentes redes sociales de las que participo, leyendo diferentes tipos de artículos, curioseando, bah...(y desde hace muchos años también, eso cuenta)....se puede tener cierta impresión generalizada de algunos tipos de publicaciones que aparecen en diferentes sitios. No hablo de compartir; que es algo que sucede en un mismo lugar, en un mismo sitio, con diferentes usuarios. Hablo en este caso, de algo que me llama siempre poderosamente la atención: las frases. Aún así, no creo que la frase se viralice, creo que ese fenómeno sucede en otra órbita.

Quiero decir, se repiten muchísimas veces, las mismas frases, en diferentes sitios. Algunos simplemente copian y pegan. Otro se toman el trabajo de editar la frase para ser publicada como una imagen, con diferentes fondos, diferentes fuentes, diferentes diseños en definitiva; pero la frase, o las frases; van repitiéndose por toda la red. Es habitual ver las 10 o 12 frases de Cortázar extraídas de Rayuela. Hay varias de Borges. Galeano es muy citado. Benedetti vendría a ser como una estrella pop de mundo de las frases en internet; donde Bukowski sería la antiestrella, pero estrella al fin. 

Más allá de la cuestión clásica de ciertos autores, que pasarán los años y su obra seguirá vigente para muchas más generaciones, se me ha ocurrido pensar que la lectura para esta generación es una tarea bastanta desinteresada. Y que a su vez, las pantallas y la vertiginosidad y la urgencia hacen que eso ciertos autores clásicos sean conocidos a través de internet y en este caso, las frases. Hay más lectores de frases que de libros. Y los que leen libros, no tienen ni tiempo ni ganas y por sobre todas las cosas: interés, en producir material nuevo de frases para insertar en la red, o digamos que sí; pero no de esta manera tan pop. El asunto es que no toda la gente es internauta, no toda la gente posee la misma curiosidad, ni el tiempo, ni las ganas. Entonces, ciertas frases que han paseado por millones de sitios desde hace varios años aparecen en su Facebook y son una novedad. Y las comparten, y son novedad para otro, y luego para otro, y así. Y alguien que ya la ha visto, y que la ha visto una cantidad importante de veces para pensar que esa frase es ya una frase trillada puede pensar: será que paso demasiado tiempo en la red?. Cuánto es demasiado tiempo?.

Como sea, intentando utilizar el sentido común, leer siempre las mismas frases, qué sentido tiene? Y por qué son las mismas frases?, el que se toma el tiempo de volver a hacerla correr a través de su propia publicación, más allá de sentirse tal vez profundamente identificado por la frase, creo que la comparte también como parte de un círculo vicioso; porque una frase de las que hablo, genera movimiento en la publicación; provoca empatía. Y mientras el diseño sea más bonito, mejor.

Siempre que me las encuentro en Facebook o Pinterest u otras, tengo la leve esperanza de que una frase, cualquiera, los lleve a un libro.


martes, 8 de diciembre de 2015

Amy :(

En cuanto supe de la realización de este documental, no quise saber nada más; sólo supe sí, que a la familia no le había gustado para nada la realización del mismo. Anoche, al terminar de verlo, supe por qué.

La sensación final fue de pena, pura tristeza. Me fue imposible no rememorar Montagne of Heck, el documental sobre Kurt Cobain donde, como sucede en Amy; narra de alguna manera, la "tragedia" del éxito relativamente repentino. Asif Kapadia, el director; hace foco sobre el proceso de autodestrucción de la propia Amy, con material casero desde que es una pre-adolescente hasta el día de su muerte. Su legado musical le sirve para aderezar y situar la historia; no es un documental sobre la vida de Amy Winehouse, es sobre su muerte, crónica tristemente anunciada.


Hay una pequeña frase que ella dice en su momentole gustaría cambiar todo aquello que ha logrado (a través de su voz) por poder caminar tranquilamente por la calle. Pinta su estado emocional de manera tan sencilla!. Con el correr del tiempo, y a través de su carrera; como suele suceder con aquellos que no encajan en el medio (por ello cité a Cobain más arriba), el medio se los lleva puestos. Como si estuvieran en una encrucijada, de la cual no se puede salir. La pérdida casi total de la intimidad atenta directamente con su mente y su corazón, y con todo. La vida cambia, y si no se mantiene el equilibrio, sencillamente, se cae. Se revelan muchas disfunciones en la vida de Amy, incluso desde su adolescencia, y con ello, una importante falta de atención por parte de sus padres. Hay un diálogo que es estremecedor. Su madre cuenta como Amy había encontrado —ella mismo se lo contóun método genial para poder comer todo lo que quisiera: luego de comer, lo vomitaba en el baño. Su padres lo comentaron entre sí, pero no le dieron importancia, creyendo que eso simplemente "se le iba a pasar"......

El cóctel, explosivo (cuándo no?), para variar, se completa con el abuso increscendo de las drogas. Y la combustión extra de algunas de sus relaciones personales. Hay momentos en que el documental hace ver la inevitabilidad del final que todos conocemos; pero uno no deja de indignarse cuando el tipo con el que se había casado en una entrevista luego de salir de prisión habla de una manera tan soberbia y despectiva de ella (dan ganas de trompearlo sin más), o su padre, quién tenía mientras ella intentaba "limpiarse" un poco, un reality personal, pero que en definitiva, tenía que ver con ella.  

Amy había perdido de alguna forma sus amistades, faro fundamental para la vida de cualquier ser humano en cualquier situación, en su último tiempo, y según cuenta el documental; la persona más cercana era su guardaespaldas; un tipo gigante que pasaba mucho tiempo con ella. Es él quien habla, triste suena cuando lo hace.

La chica sólo quería estar sola, sentirse bien, tal vez limpiarse de las drogas, tal vez no (cuando gana el Grammy, habla con una amiga y le dice, mientras todos festejan, que todo es aburrido sin las drogas). En cualquiera de los casos, uno piensa detrás de la pantalla, si la hubieran ayudado......quién sabe, no?. Se adivina que todo el circo y la infraestructura montada en derredor de su figura no quería que ella abandonase todo porque sí, había mucho dinero de por medio; y el medio, como dije, es voraz.


Luego de las 2hs que dura el documental, queda la sensación, como siempre que se resume la vida de alguien de manera personal; que vivió mucho en poco tiempo; que no se lo esperaba, que no pudo con todo, que se había resignado, que estaba enferma, que todo era inevitable, que tuvo mala suerte, que la música no alcanzó, que no la entendieron, que no la ayudaron, que fue víctima de demasiadas cosas en demasiado poco tiempo, que su alma  —y su castigado corazónsimplemente no pudieron....

Ratos después de haber terminado el film, mientras lentamente me iba ganando el sueño, pensaba en que me hubiera gustado ver más de la Amy musical, ella haciendo y hablando de sus canciones....., deberán verlo ustedes, y sacar sus propias conclusiones. Pero su música prescinde eso sí y agraciadamente, de estas cuestiones documentalistas; descansa Amy, donde quiera que estés.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

De a ratos....

Porque hace un rato ya pasó. Y capaz más rato, sólo se queda en el capaz. Aún así, la vida pareciera vivirse de a ratos, o el rato o los ratos que pasan en el diome. Este delicioso tiempo mientras yo voy a estar no se cuánto rato escribiendo, que es el mismo rato mientras vos leés esto y un avión aterriza en Bangkok, un niño se enchastra toda la trompa comiendo una Tita en la parte trasera del auto, un extraño enciende un Gitanes a la salida del subte; y dos enamorados se besan por un largo rato a la salida de una tienda de artesanías.

Pero y cuánto dura un rato....?...., Sabina cantaba (quejándose) —qué poco rato dura la vida eterna / entre el túnel de tus piernas....— cuánto cabe dentro de un rato....?...., una eternidad, sin duda. O lo que tardás en ir a buscar algo para morfar —vas a tardar mucho?....—no, un rato. —Dale, igual te voy a esperar toda la vida. Y al ratito vuelve. El tiempo es un teatro de ausencias e ilusiones. Ratos, ratitos, ratazos. Qué hace una rata sola en una esquina?, está esperando un rato. El tiempo pasa según la vertiginosidad de los pensamientos, que es directamente proporcional al peso de las almas (pff!, pavada de teorema tiraste!). Mientras pensás lo malo del chiste, no?. Mientras te tomás un mate. Mientras el alma, un yunque.

Y Enstein y la relatividad. Y al carajo. Y esos ratos donde tenés unas ganas de putear bárbaras, por todo, por nada. O ese otro rato que nunca llegó, a aquella fatídica esquina. Viste cuando te colgás y no pensás en nada?, cuando el vértigo desaparece, y el ama se desvanece...qué lindo rato ese, no?. Una minúscula pizca de eternidad. Y luego vas a terminar de leer esto, y por ahí tenés algo que hacer o alguien a quien a ver o una voz a la cual escuchar; y ahí es donde se complica.....porque eso es más rato pensás, y es tan seguro como que te llamás Eugenia, o Víctor o como sea que te llames y, perdonen (el mal agüero desde ya) si de pronto, me vuelvo un poco escatológico; pero mirá si se pone re feo y nos pega un rayo?.

No puedo dejar de pensar entonces que estoy (o estamos) malgastando el tiempo, escribiendo. Que éste es tal vez, un mal rato; y como la vida (dijimos) se vive de a ratos, lo menos que podrías hacer es dejar de leer e ir hacer lo que tengas que hacer; en el caso claro, de que lo que tengas que hacer, sea importante. Si no, sí.....más rato. ...
 
http://www.cosassueltas.com.ar/espera/
 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Leer el Mundo - Michèle Petit

Casi nunca se lo que quiero o voy a leer cuando entro a la librería cada vez que la frecuento. Suelo leer dos libros por mes, a veces uno solo, siempre depende del tiempo, de la ocupabilidad de ese tiempo. Sucede que para el tiempo en el que estoy o voy a estar en la librería me gusta gozar de una cierta disponibilidad, es un acto muy emparentado con lo ritual; y saber que tengo tal vez unas dos horas para sumergirme en esa atmósfera impregnada de......libros, de murmullo, de silencio, de música (siempre clásica, siempre ambiental) a un volumen ínfimo, lejano, fantasmal, hace que el momento sea especial. Hay una librería en particular que tiene dos niveles para sumergirse. El señor del nivel dos me saluda amablemente cada vez que voy, ya me conoce —el señor es de la casa....ha sabido decirle a otros clientes. Ya no me pregunta si "necesito algo", o si "me puede ayudar en algo"; sólo nos saludamos como viejos conocidos. Ese trato tan cómplice y cordial hace que la ceremonia de comenzar a bucear por entre los lomos, los títulos de las obras, sea una tarea de un regocijo inexplicable; de una tranquilidad que pocas veces disfruto tan plenamente. Y el hecho de no saber que quiero o voy a leer, hace que la experiencia sea aún más satisfactoria. Recorro todo el nivel, varias veces: poesía, actualidad, historia universal y argentina, novelas, deportes, clásicos, todo. Buscando que algún título o tema llame mi atención, es más la búsqueda de una atracción. Me gusta sentir esas mariposas en la panza que hacen que quieras tomar el libro, hojearlo, leerlo. A veces leo algo del prólogo, a veces una hoja cualquiera, a veces la breve reseña de la contratapa, los datos del autor en la solapa si la tienen, o el comienzo mismo del libro. Hasta algunas veces, lo huelo; es una costumbre que nunca he dejado de hacer de hecho, ese aroma en particular funciona como un estimulante espiritual. Bajo la sección de poesía, dí con un libro que me llamaba silenciosamente, de tapa amarillenta, su título rezaba: Leer el Mundo, Experiencias Actuales de  Transmisión Cultural, escrito por Michèle Petit, una autora que desconocía totalmente; bastaron las primera tres líneas del prólogo para que me lo lleve sin dudar:

ESTE LIBRO es un alegato para que la literatura, oral y escrita, y el arto bajo todas sus formas tengan lugar en la vida de todos los días, en particular en la de los niños y los adolescentes.


 Y yo, que muchas veces me siento un bicho raro, o me consideran en realidad un bicho raro por (todavía) leer; me interesó muchísimo el tema. Trato cada tanto de arrimar a mi hijo, no se si a la lectura propiamente dicha, sino al contacto con el libro; el libro como objeto de curiosidad; y como es pequeño, sumarle a su historia personal, traducida después a través de su memoria: el libro. Suelo llevarlo a las librerías, mientras más crece, menos parece interesarle; pero lo llevo igual, le pido que me acompañe. Y es que algunas noches, pide que le lea algun cuento.

Leer el Mundo es un libro....hermoso, se me ocurren más adjetivos casi poéticos, de tono dulzón; pero los evitaré. Textos para padres, para maestr@s, para todo aquél que le interesa la lectura, y considere que aún hoy y siempre, es importante. De este libro (y de todos los que voy leyendo) voy marcando ciertas frases que me gustaría siempre recordar; y voy coleccionando esas frases en un blog de tumblr. De ese blog, de este libro, más que seguir hablando del mismo, les comparto algunas de las frases que me han gustado; y que ojalá sirvan para estimular su lectura del mismo:









Lean, loco, lean, es un golazo.

martes, 27 de octubre de 2015

Bajo la Piel - Scarlett y la Experimentación Visual de la Cinematografía

Hacía tiempo que tenía ganas de ver Under the Skin. Tenía la leve impresión, por lo poco que sabía de la película, que necesitaba de una noche especial para verla. Debía estar atento, me habían prevenido de que era una película con un ritmo diferente. Y así lo fue. Poco sabía, como siempre digo (asumiendo que alguien —o nadie— me lee) acerca del guión, desconocía su director, y la certeza más grande era que estaba protagonizada por Scarlett Johanson (que nunca es un dato menor).


La película hace cómplices a aquellos que se toman la libertad de verla, no es un cine (o una película) regular, digamos. Uno va desarrollando la trama a medida que la película va dando algunas pistas. No es que uno deba "entender" la trama, (o la película misma); uno va interpretando la cinematografía del director. Y esta cinematografía, tiene que ver con una estética muy cercana a la poesía. Y a la fotografía. 

Scarlett es una cazahombres. y esto no es un guiño para aquellos que imaginan a una Scarlett seductora, haciendo gala de todos sus dotes. Si es una femme fatale, pero no desde esa perspectiva. Es fría, calculadora, acecha, busca; no es humana. No se la ve con vestuarios que puedan deslumbrarte; de hecho, siempre está vestida de manera casual —y hay varios planos donde se puede ver de cerca su rostro (como en el poster que cté más arriba), y se aprecian todas sus imperfecciones. En este sentido, de manera personal lo digo, siempre me ha gustado Scarlett por esa actitud frente a su laburo, la tipa hace todo tipo de papeles y películas; y es una mujer hermosa, sin dudas.

El guión puede resumirse en muy pocas líneas, pero lo obviaré; por la carga visual de la película, sería desmerecerla. Está contada desde lo visual, incluso hay muy poco diálogo. Es tensa, atmosférica, gris.....hay mucho juego con la luz, también protagonista. Los hombres (la caza); van desenvolviéndose en sus diferentes tipos, a modo experimental e investigativo, por parte de la ¿criatura? que intepreta la bella Johanson. A través de estos diferentes tipos de sujetos se despliegan a su vez diferentes tipos escenarios durante la película: en la calle, en la playa, en un club nocturno, etc. La escena de la playa,en lo personal, me angustió muchísimo, es de una crudeza que hacía mucho no veía en el cine; pero que tiene que ver con la deshumanidad del personaje, ya que vemos esta escena desde su propio punto de vista. No hay diálogo, sólo sonido, y es todo descarnado, real, crudo, des-ga-rrador. Sentí cierta incomodidad, incluso.


Las escenas donde el personaje de Scarlett trata con los sujetos finalmente, ya que primeramente, como dije, los busca y luego selecciona; son el punto más alto en lo visual para mí; donde se juega con la imaginación y la interpretación del observador. Son, si bien se repiten, las escenas que más disfruté de la película, más allá obviamente de que se la puede ver a ella  con poca ropa, (nobleza obliga).

Para remarcar dos detalles, para el que la vió o decide verla; hay unas escenas filmadas desde el interior de una camioneta que ella maneja, casi como una cámara indiscreta, que fueron hechas sin mucha planificación alguna. La película está rodada en Escocia, y al parecer, como se la ve en la misma pelicula, salió a manejar por las calles de a ciudad, y simulando estar perdida, conversa brevemente con algunos hombres. El otro detalle, es la actuación de Adam Pearson, un tipo de 29 años que sufre de neurofibromatosis, una condición que genera tumores no cancerígenos en nervios de todo el cuerpo, en su cas específico: su rostro. el personaje de Adam, mantiene un excelente diálogo con el personaje de Scarlett, con quien luego "intima", obviamente. Aquí pueden leer una nota muy interesante sobre su actuación en la película.


Under the Skin es sin dudas una película muy personal, tal vez arriesgada podría decir algún crítico indignado porque no le gustó la película pero no creo que esté dirigida a un público que considere arriesgada una película. Es cine, y el cine es amplio y vasto, como los gustos por él. Tiene un ritmo diferente, está llena de detalles justos y precisos que hacen al relato de la historia. Transgrede los cánones normales de la belleza, y eso ya es bueno. Es auténtica, imaginativa, poética y visceral. como reza la canción: contra gustos no hay disputa, es decir, cada loco con su tema. Y nosotros con el nuestro: si quieren ver algo "diferente" en cuanto a cine, esta película es una auténtica muestra de lo creativo y "arriesgado" que se puede ser...


lunes, 5 de octubre de 2015

...And justice for All



La justicia es justicia cuando atiende a los intereses propios, a nuestras afinidades morales, al espíritu que se ha forjado a través de toda nuestra vida emocional y cultural en una idea propia de justicia. La justicia social, nos es muchas veces, ajena. 
 
La introspección, social también, que nos limita —concienzudamente— al alimento diario, a la educación de los hijos, a los placeres terrenales; a una larga lista de etcéteras, no nos la deja ver, no la podemos ver, porque no la podemos abarcar. 
 
No es una tarea imposible, está claro que millones están y son dedicados a la ayuda y acción humanitaria, a la búsqueda de políticas de inclusión, en todos los aspectos que podamos imaginar en el mundo de hoy. Pero el ser humano, en su interminable disyuntiva, es un ser desdoblado interiormente, aún en la eterna dualidad reinante en cada una de sus células; está enfermo de egoísmo, de individualidad. 
 
La rutina, la cotidianeidad y la automatización de esa cotidianeidad, sumado a frustraciones diarias de deseos que no se consuman, de deseos algunos que nos son impuestos a través de la repetición mediática, y nos dejan ciegos del alma, desheredados y lejos más aún del espíritu aquél con ideales de justicia. 
 
Y a través del egoísmo, en lugar de ponernos a pensar en el bien común, como parte de la humanidad misma; la reacción suele y puede ser adversa: si yo no tengo o lo que tengo y me cuesta; por qué deberían de regalárselo a otros?, de intentar construir un mundo, una economía donde quepan otros mundos?. 
 
Lo material nos hace envolvernos en la vorágine del dinero, se piensa con el bolsillo, se razona desde la individualidad misma. Y al fin y al cabo, es también tristemente comprensible.
 
 

martes, 29 de septiembre de 2015

La realidad de cada uno....

Qué es necesariamente la verdad, o la realidad?. Observaba una de esas imágenes que suelen aparecer en alguna (cualquiera) red social, que vaya uno a saber por qué realmente las escriben, o desde dónde las escriben; como si fueran máximas que todo el mundo adopta y esparce desde el momento en que asiente cuando lee, y luego cuando lo comparte.


"Noche de Letras" es en este caso quien suscribe el texto, la frase. Aunque googleando la frase, llego hasta el twitter de Pablo Krantz, un músico y escritor argentino. Y luego pienso, y deconstruyo su frase, porque algo me hace ruido. Él, o la frase, hablan de perder su tiempo con alguien al que no le interesa la verdad, o la realidad; entonces, cuál es necesariamente la verdad o la realidad?, es la que plantea Pablo Krantz?. En parte tiene razón, porque él, como todos, tiene su propia verdad y su propia realidad, que no siempre es la realidad de todos. Todos somos iguales, pero no vivimos de la misma forma, ni vemos las cosas de la misma forma. Luego pasamos a la figura del fanático. Coincidimos en el fundamentalismo del fanático, más aún si es un enfervorizado; pero tiene cierto parentezco con la imposibilidad de no ver otra verdad, u otra realidad. Ya se que Pablo o cualquiera que haya compartido saldrá a defender su punto de vista; y es porque creerán tal vez que los estoy atacando. Yo intuyo que desde el momento en que se construye la frase, se está partiendo desde un suceso, un hecho en especial, es decir, desde la experiencia. Y tal vez, esa experiencia reverbere en otras experiencias, tal vez por eso escribe y lo lanza a la red. Pero uno lo ve así; y lo ve compartido por otros usuarios, y otros; y en diferentes redes, y me asusto de pensar que hay un grupo indeterminado de personas que se suman a esa verdad tácita que está allí, latente; con cierta halo de soberbia tal vez; la seguridad de pensarse en el lado correcto; básicamente, estableciendo un lado, un equipo.

También se puede pensar en toda la buena fe con la que puede haber sido escrita esta frase. Yo creo que uno de los problemas que tenemos quienes vivimos en la era de la computación, es la falta de deconstrucción; ligado estrechamente no sólo a la falta de lectura; sino a la lectura estrecha, de frases. Que se asocian a ideas u otras experiencias propias y generan sensaciones y pensamientos a partir de un grupo pequeño de oraciones. Uno recuerda estas frases, y las aplica luego en la experiencia tal vez; como si nos hiciéramos de un manual —por si acaso— en alguna situación. Y si esta frase condenase a quien exima sus ideas de forma fervorosa pero no fuera un fanático?. Y en tal caso, dónde está el límite donde sabemos a ciencia cierta: usted es un fanático. Usted no. Cómo nos medimos para medir al otro?. A través de una verdad?, de una realidad?, que vemos y entendemos como única?.

Es delicado el tema. En lo personal, me ha tocado discutir con gente que no piensa lo mismo que yo, y que por lo tanto cree y afirma estoy equivocado, y no han querido perder (más de) su tiempo conmigo. Yo siempre me quedo preguntando: ¿por qué?. Por qué una discusión es una batalla dialéctica?, y no una posibilidad de encontrar puntos en común; que seguramente encontraremos, en la medida que razonemos y tengamos en cuenta que si se trata de batallar sólo para ganar es, tal vez, esa sí un pérdida de tiempo; pero si no nos vamos a escuchar, perdemos todos. Si creemos estar noblemente por encima del fanatismo, yo no creo que perdamos el tiempo discutiendo con un fanático al que (yo no se) si sólo le importa la victoria de su fanatismo; yo creo que sirve intentar dejar demostrado por qué pensamos distinto......., dejar de lado la futbolización del pensamiento.

domingo, 27 de septiembre de 2015

A la Orilla del Sendero

"..(...)...árboles caídos
quedaron a la orilla del sendero.
El leñador los olvidó, y conversan,
apretados de amor, como ciegos.
El sol de ocaso pone
su sangre viva en los hendidos leños
¡y se llevan los vientos la fragancia
de su costado abierto!


Uno, torcido, tiende
su brazo inmenso y de follaje trémulo
hacia otro, y sus heridas
como dos ojos son, llenos de ruego.
El leñador los olvidó. La noche
vendrá. Estaré con ellos.
Recibiré en mi corazón sus mansas
resinas. Me serán como de fuego.
¡Y mudos y ceñidos,
nos halle el día en un montón de duelo!"

Gabriela Mistral

sábado, 26 de septiembre de 2015

Inconclusa


El comienzo de la letra de una canción , 
que vaya uno a saber si terminaré algún día:



Con las tan breves como eternas intensidades de los atardeceres
se conjugan los cuerpos a tientas
tan ávidos de desvelo como de ruegos de descanso
éxtasis de invisibles incandescencias
dulces pulsiones que se acompasan
en una pausa que dura todos los tiempos.

Un paisaje extenso la rugosidad del aliento
donde atestiguo desvanecerse
la cotidianeidad y su pesada coraza de inútil lamento.



...continuará?....


Egon Schiele

Prohombres Digitales

En esta era de la sociabilización informática, con la falsa compasión midiéndose a través del número de likes en Facebook (u otras redes sociales) la inanición puede llegar a niveles desorbitantes, incluso desde lo personal. Las horas o los minutos que alguien puede pasar frente a la computadora, compartiendo la imagen de una niña desaparecida, de un perro vagabundo, de un niño enfermo de cáncer quizás, son horas y minutos que sosiegan la conciencia, la más mínima conciencia de los males que aquejan a la humanidad desde tiempos remotos ya. Sucede lo mismo con la condena social. La soledad, la introspección que la tecnología nos da; nos permite librarnos de muchos aspectos que nos condicionan inteligente y saludablemente a la hora de hacer libre un pensamiento, de expresarlo de forma escrita a través de una red social. Hay patrones de comportamiento que son alterados por la ausencia de aquellos a quienes les estamos expresando nuestro pensamiento. No podemos medir ni hacer estadísticas ni elaborar teoría alguna acerca de la valentía o sinceridad de esas expresiones en el caso de que un tema en cuestión estuviese siendo tratado, por ejemplo, en una reunión social; pero coincidirán conmigo tal vez, que nuestro comportamiento a la hora de decir lo que queremos o querramos decir, será de otra manera. Porque la interacción con otros nos produce cambios y efectos en nuestro organismo; y física, moral y espiritualmente; nos expresaremos de otra manera. 

O no. He allí que digo que no podemos elaborar teorías de sinceridad y atrevimiento; constatación alguna de que quien se expresa de X manera a través de la palabra escrita desde una plataforma de red social, sea la misma persona que deba demandar a su interior una compostura, un tono de voz que se adecue a su forma de pensar, una postura corporal que acentúe su idea; todo lo que significa en definitiva, hablar, discutir. Pero esta soledad, esta misma soledad que late mientras escribo frente a la pantalla de mi computadora nos juega y nos jugará una mala pasada a toda esta generación y las generaciones venideras. Patrones de pensamiento serán estudiados tal vez por antropólogos o locos más allá en el tiempo vivientes. Sin la discusión fluida, sin la atención del otro; las palabras escritas siempre tienen un mayor peso para quien las diga, tienen el valor agregado de, valga la redundancia, la palabra escrita. 

Paradójico. Esta soledad nos vuelve más intolerantes, acerca de todo; peligrosamente el yo se hace cada vez más grande, el ego es el dios y el demonio en cada uno de los hombros, hermanados en la causa común de la razón, propia y absoluta. Que incluso amenaza con no tener fin allí, que sea insuficiente, que surja la necesidad! no sólo de imponer un punto de vista; sino de acabar con el de otros (y tal vez todos los) puntos de vista que sean expuestos de manera respetuosa y justa. Y no será sólo la intolerancia aquella que es inherente a un estado espiritual del pensamiento; sino a la nefasta incapacidad de escuchar al otro. No sólo nos vamos volviendo ciegos, nos vamos volviendo sordos. Si no vemos todo el cuadro, si no escuchamos todas las voces, nuestro ejercicio del pensamiento se verticaliza, se monopoliza en escasas y vagas ideas del todo. Y la emisión de un juicio, será como la de un obrador a quien no le han sido suministradas todas las herramientas necesarias para una construcción cualquiera sea; pero sí toda la confianza de realizar finalmente un trabajo brillante. 

Son tiempos donde el yo, está en éxtasis, intoxicado; sumido a una masturbación continua de su ensalzamiento. La tecnología nos da ese atributo sexual, nos seduce con artefactos y formas que nosotros mismos construimos y perfeccionamos a ritmos exuberantes. Conectándonos tecnológicamente con el otro, nos desconectamos humanamente de ese mismo otro. Y mientras más nos deshumanizamos, los juicios, los pensamientos, las ideas tendrán un parámetro cada vez más pobre....



viernes, 25 de septiembre de 2015

Tus Fotos son una Mierda

Tus fotografías son una mierda. Te dices que te encantan, pero son una mierda y lo sabes. Todo el mundo lo sabe, pero nadie tiene el valor de decir lo que piensa. Te adornan y disimulan con palabras, como todo. Ocultan su incomodidad respecto de muchas de tus fotos; volcándolas hacia la indiferencia, descartándolas de forma tácita, silenciosa.....condenándolas. Ellos lo saben y tu lo sabes, esas fotos no sirven, y tu mirada no dice nada. Y ellos tampoco. Pero y si....dijeran algo?. Cambiaría?. Tal vez. Tal vez no. Pero serían más auténticos. Hay pensamientos que se vuelven palpables en el aire, incluso si ni siquiera estás viendo a la persona. Porque tu sabes que tus fotos son una mierda. Y si lo sabes, por qué las muestras?. Por esa cuota de lástima que te tendrán?, porque se apiadarán de la escasez de tu mirada?. Nadie pasa a visitarlas, al lado, al otro lado, arriba, abajo...hay otras fotos, de otros fotógrafos...y ellos tienen más visitas, más estrellitas, más corazones, más pulgares hacia arriba. Y comparas, y te das cuenta que nunca llegarás a esas fotos. Por qué no llegaré a esas fotos?, qué estaré haciendo mal?....no basta con el ímpetu, con las ganas; eres limitado, sabes que no puedes dar más de lo que tienes te dices—. Para qué existen esas estrellitas, esos corazones, esos pulgares hacia arriba....?...son una vara que...qué mide?, o para qué....mide?. Tal vez, si alguien tuviera el valor de decirme que no le gustan mis fotos, y luego contarme por qué es que no le gustan....podría yo ver algo que no estaba viendo, y eso me podría llevar a ver de otra manera.....todo. Pero...estoy preparado para la honestidad brutal?, alguien acaso lo está?. Somos todos tan vulnerables con respecto a la fotografía. Sólo con respecto a la fotografía?, qué dice de nosotros que no soportemos que a alguien no le gusten nuestras fotos?. Le echamos una culpa?, nos hacemos los desentendidos dando a entender que ellos no entienden mis fotos?. Aflora la soberbia?. La fotografía es la soledad absoluta, todo sucede dentro; pero nadie habla de fotografía, todos hablan de las fotos. Y qué sería hablar de fotografía?, pues hablar de nosotros, porque somos lo que vemos, y cómo lo vemos. Pero desnudaríamos nuestros egos, y la desnudez de los egos de los fotógrafos es una pornografía indigerible. Hablar de las fotos podría ser como hablar de cómo vamos vestidos, y no de por qué se nos antoja vestirnos así. Tal vez el error sea simplemente hablar, porque, en última instancia, el lenguaje de la fotografía, es silencioso, es mudo, prescinde de las palabras. Pero aún así, las palabras vienen a trazar una frontera, un antes, y un después. Y es en esa frontera donde paradójicamente perdemos el límite, la brújula. Cuándo son una mierda mis fotos si veo que otras fotos también lo son y tampoco digo nada?. No estamos hechos para esto, sin duda. No sabemos expresar lo que nos duele, lo que nos hace ruido, lo que nos disgusta, lo que nos incomoda, lo que no nos cierra. Es mejor evitarlo y concentrarse en una sola foto, que está buenísima! —y el resto?, —no, el resto no, el resto es una mierda, tiralas; que sos un capo igual.

 


viernes, 4 de septiembre de 2015

—Te dije.....

Mi padre falleció hace poco más de un año ya. Algunos largos meses después, mi hermana mayor realizaba algunas tareas en el patio-jardín, de la misma manera que lo hacía mi padre en vida. Yo vivo en el mismo terreno, el patio-jardín, es un poco de todos. Una tarde, ella me para y me habla bajito:

—mirá, hay un pájaro ahí que hace rato que anda por acá y me mira. Yo pienso que es Papá, que está contento porque estoy cuidando su jardín.

El pájaro: un diucón. Yo me quedo un rato observándolo. Volaba de un árbol a otro; y volvía. De veras parecía curioso de lo que pasaba allí. Y observaba. Todos estábamos muy tristes por la partida de mi Padre, cada uno sobre llevándolo de la mejor manera posible, no a todos nos pega igual la muerte de un ser tan querido. Mi hermana seguía trabajando la tierra, dándome a entender que llevaba ya rato con el diucón allí, como habituada. Le habló. Y yo también le hablé. Tragué saliva y seguí, iba de salida.

Algún tiempo después, una mañana en el trabajo, estaba yo realizando una de las tareas que se me asigna, solo, en una suerte de instalación que tiene dos puertas muy grandes, el lugar es amplio y alto. Estoy de espaldas a la(s) puerta(s), cuando de pronto siento que me golpean la cabeza; no es un golpe con fuerza; es como cuando alguien desliza su mano por el cabello, con una fuerza medida, como despeinándote, pero como un golpe. Me doy vuelta rápidamente, esperando encontrar a alguno de mis compañeros que por alguna razón hubiera entrado y me haya jugado la broma. Pero no. No veo a nadie, e inmediatamente escucho un sonido como de un aleteo. El sonido lleva a levantar mi mirada; y arriba, en las luces que colgaban del techo: un diucón, batiendo sus alas, observándome. Recobrado apenas del susto, reconozco entonces el golpe de su cuerpo y sus patas y sus alas sobre mi cabeza.Y recuerdo las palabras de mi hermana:

—........Yo pienso que es Papá....

Lejos de creer que mi hermana estaba loca, o deprimida; sus palabras reverberaron fuertemente en mí desde entonces. No sólo le creí, si no que asumí que dicho pájaro, era mi Viejo. Por lo que, esa mañana en el trabajo, con un diucón que se había metido dentro de una instalación donde nada tiene que hacer un pájaro, lo único que atiné a decirle fue que me había hecho pegar un susto del carajo. Luego le pregunté cómo andaba y algo más. El diucón seguía aleteando y observándome fijo, y en poco segundos voló otra vez haca mí y luego encontró su camino hacia la puerta. Estuve algunos días solo, con lo que me había ocurrido, no se lo conté a nadie; como si fuera un secreto entre él y yo. Pero luego, necesité contarlo. Mi mujer me instó obviamente a que se lo contara inmediatamente a mi hermana. Como ya era tarde, y no sabía cuando la vería a ella y al resto de mis herman@s en los días subsiguientes.....escribí todo el suceso en un mensaje de whatsapp, para todos en el grupo de mi familia. Al ratito, las respuestas. Algunas lloraban, decían. Otros, tragando saliva a borbotones. Todos emocionados. 

—Viste, decía mi hermana, te dije que era Papá.

El diucón es un ave que, donde yo trabajo, anda mucho. Y siempre cerca. Hay muchos árboles donde yo trabajo. Y está a toda hora. A la mañana, lo veo. A la tarde, lo veo. Suele posarse en las ramas de los árboles mientras salgo de la oficina y doy un pequeño recorrido que debo dar cada cierta hora. Va y viene. Cada tanto, canta. Su canto es como apagado, con leves suspiros que repercuten como en un suerte de silbido, que se repite en diferentes intensidades. He dejado de verlo como un pájaro, como un ave, como un diucón. Yo no se, como todos, o como nadie; qué pasa cuando nos morimos. Todos debemos afrontar la muerte alguna vez (la de un ser amado); y hasta que sucede, por más preparado que uno crea estar, el momento escinde de alguna u otra forma la manera de ver y vivir la vida.

A mí, me gusta la poesía de sentir que "eso" que es lo que queda de las personas que se van se puede manifestar no sólo como a uno se le antoje o pueda, sino como aquí, y a mí, a través de un hecho que es totalmente ajeno a mi forma de llevar su ausencia; un hecho (o dos) que se presentó ante mi vida. Y a pesar de haber buscado entre todos los vericuetos de la razón, de forma instintiva........el ave, el pájaro, el diucón, mi Viejo.....siempre anda por allí. Es por eso que cada vez que puedo.....lo fotografío......:



Y por casa, sigue andando por allí.......siempre,.....cerca,......libre.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Gracias, internet

Un ex cuñado que trabaja en la instalación de cañería y artefactos de gas y agua para grandes edificios. Un primo que vive a dos cuadras que trabaja de lo mismo, pero en casas de familia. Un suegro que trabaja en una empresa donde construyen satélites. Un hermano que desarrolla tareas de mantenimiento de hidráulica, que se da maña para todo. Yo, que me considero un inútil (casi) total; y una canilla de monocomando que gotea.

Les pregunté uno por uno, como tantas otras veces me han: o sacado de un apuro con algún interrogante o directamente, ayudado con toda su amable disposición; si sabían cómo repararla, y ninguno había alguna vez tenido el problema que se me presentaba a mí en ese momento. Por cuestiones de trabajo, de falta de disponibilidad de tiempo, sumado claro, al desconocimiento de la solución del asunto; yo tampoco pude intentar siquiera dilucidar cómo resolver mi problema. Siempre de aquí para allá y la gotera que dentro de todo, no molestaba demasiado tampoco. Sabíao al menos siempre tengo la impresión de que una situación así me iba a llevar tiempo, por la falta de fe sobre todo, pero también por la ignorancia en el tema. Y podría agregar, por el recelo, ya que además de la inutilidad, también poseo la facultad de romper cosas cuando las intento arreglar.

Mientras todo esto, un poco angustiado de antemano, y viendo que la canilla de monocomando no parecía tener piezas de desajustes visibles para su mantenimiento, temiendo la posibilidad de tener que comprar otro (suelo llegar a esos límites), en medio de todo, se me ocurre sentarme en la computadora. Primero investigo qué modelo de canilla de monocomando es el que poseo. Luego busco un detalle de la pieza, un diagrama de despiece, en realidad; pero no me deja conforme. Y esbozo algún que otro epíteto mientras me rasco la cabeza sin que me pique. Vuelvo a mirar la canilla, la miro con la intención de que mágicamente llegue la solución a mi cabeza, que de pronto me pica en serio y me vuelvo a rascar. Y a soltar otro epíteto. Pero nada.

Hasta que me acuerdo de YouTube. Y pongo en el buscador "mantenimiento de monocomando". El primer video me clarifica un poco las cosas, resulta que el indicador rojiazul de caliente/fría se sale, es como un tapón. El segundo video reconstruye todo el proceso de la reparación de un gotera de monocomando. Lo miro dos veces, por las dudas (el tipo adjunta un comentario en el video donde aduce que la razón de realizar el mismo, es porque tampoco encontraba mucha información al respecto). Entonces de pronto me siento aliviado, si bien ahora debo poner manos a la obra, con el peligro que ello representa. Solventada la dificultad de que no tenía la herramienta necesaria para realizar el trabajo primero, y la escapada hasta la tienda de respuestos donde doy cuenta de que no me sale para nada barato (aunque podría haberme salido muchísimo más si hubiera tenido que comprar una canilla nueva) después; y con el pecho inflado por otro logro conseguido como hombre de la casa, me puse a pensar (volviendo al verdadero yo) en cómo internet nos cambió la vida; no sólo a los tipos que resultan un tanto inútiles, sino a todos, y en tantos sentidos, che, quelosparió.


miércoles, 26 de agosto de 2015

El Amigo Invisible

Anoche me fumé Unfriended (me gustó este póster):

 

Una película que intenta desarrollar su trama a través de una dinámica visual bastante poco habitual, hasta arriesgada. Y digo poco habitual porque, paradójicamente, tiene que ver con la época, nuestra época y la manera de socializar cotidianamente que tenemos mediante el uso de la teconología; en este caso en particular de la película, a través de la computadora y las videollamadas por Skype. Debo confesar que este pequeño detalle fue el gancho que me atrajo a la película, y justamente, lo que uno ve durante la casi hora y media que dura el film, son pantallas; las pantallas de los 6 jóvenes protagonistas, llevando a cabo una conversación a través del citado programa.


Todo transcurre a través de la pantalla de una computadora, donde usted puede ver como si fuera la suya propia, y que en realidad es la de una joven muy bonita, como si fuera uno más agregado a la conversación, digamos; usted y alguien más. Ese alguien más es un desconocido que se suma a dicha conversación, pero atormentando a los jóvenes con ardides tecnológicos y psicológicos, sobre todo. Le contarán la historia de manera tal de que usted, sepa quién es ese alguien más, no se preocupe, y si no, mire el tráiler cuando termine de leer.

La película intenta ir creando la tensión lentamente, pero lo arriesgado de la realización, el mismo aspecto visual choca, se estrella contra ese intento. Si bien considero que tiene un buen ritmo, me ha dejado un sabor amargo; tal vez porque no se ha visto un film con este tipo de realización, y eso deja la puerta abierta para indagar en otras posibles ideas, que podrían haber hecho esto así, esto asá, viste que como de la misma forma que somos DT cuando miramos fútbol, somos todos directores cuando vemos pelís. (Otro sabor amargo que me dejó fue envidiarles la velocidad de sus computadoras, vuelan!). Si bien todos sabemos que en este tipo de género sucede lo que sucede cuando alguien con claras intenciones de tormento acecha a un grupo de jóvenes indefensos, la película se deja ver por el atractivo visual, por la novedad que representa. Luego de ello, dependerá del gusto de cada uno por este tipo de género.

Les dejo al tráiler, donde podrán enterarse un poco más de la trama:

miércoles, 12 de agosto de 2015

En otra (y en la misma) Frecuencia

Tenía guardados en una carpeta varios torrents con algunos títulos de películas para cargarlos y bajar alguna. No recordaba de cuando los tenía, y mucho menos de qué se trataban las películas en cuestión. El título que más me llamó la atención fue Frequencies. La googleé, entré a dos páginas, leí de una de ellas una sinopsis de 4/5 líneas; recordé de qué se trataba más o menos, y sin dudarlo ni terminar de leer, la puse a descargar.

Es una película australiana del año 2014 (aunque el acento de algunos de sus protagonistas es sobradamente inglés, viste que parecen que se atragantan cuando hablan a veces) y lo poco que había leído decía que: era una historia de amor científica-filosófica. Es intrigante desde el principio, uno ya intuye que no es una película.......común. La atmósfera se enrarece de entrada, haciendo que uno se sienta realmente cómodo, jeje —quiero decir, adoro este tipo de películas— y que mentalmente se ponga a trabajar fuerte, porque si no, puede que te quedes atrás. Hay una suerte de guiño tácito: presta atención, presta mucha atención, atiende los detalles, escucha (lee, en mi caso, mi inglés es todavía pobre, no puedo prescindir de los subtítulos) porque no te lo van a contar dos veces. O tal vez sí, como sea, presta atención.

La atmósfera también tiene que ver con la luz y el color de la película, es una atmósfera un tanto fría visualmente; es un gesto que se desarrolla luego. Me gustan y adoro inmediatamente los nombres de los protagonistas, ella se llama Marie-Curie Fortune y él Isaac-Newton Midgeley, pero le dicen Zak. Algo sucede entre ellos dos, huelga decirlo, allí al principio y durante todo el resto de la película. La trama se sostiene perfectamente, el hilo conductor (¿o son varios?) la une holgadamente desde principio a fin. Si bien se añaden otros personajes a la historia central, sobre ellos dos se escribe la historia; que toca varios temas en particular, todos llevados a planos —como bien decía la brevísima sinopsis— científicos, y filosóficos. Y otros más que ustedes darán cuenta. Una película muy seria, sin ser nerd. Que indaga, busca, revuelve, inquieta. Y no sólo en el amor. Uno debe descifrar algunos detalles tal vez. Por eso aquello que dije del guiño tácito.

Creo que recién llegado al final de la cinta, uno siente que debe rebobinar(la) y pasar en limpio un poco todo lo que ha experimentado durante la misma. Mucho depende de cómo la hayan visto, cuanta atención hayan prestado, hacia dónde se le han volado los pajáros mientras observaba y leía la película. Para mí, los actores están muy sobrios, me gustan sus personajes. Creo finalmente que resulta bastante difícil ser indiferente a la película en sí. A no ser que a usted le guste toda esa berreteada millonaria de Marvel y demás payasadas. (Perdón por el exabrupto, si a usted le gustan, está todo bien, no se me enoje); pero entonces; sabrá que esta película: no es para usted, usted está......en otra frecuencia.



Para tentarlos, les dejo el tráiler:




Y si gustan, y les gusta (y sino también, por qué no?).....me cuentan que tal.

sábado, 8 de agosto de 2015

Notas acerca de la Fotografía IVX - Horizontes Claros, Horizontes Torcidos

Se me vino a la mente una frase de Michael Freeman que leí hace un tiempo, ahora mientras subía una foto a mi cuenta personal de Flickr: "el fotógrafo debería hacer un juicio crítico, no técnico". La foto en cuestión es la siguiente:


Ya lo había citado antes a Freeman, y había agregado al respecto (de otra foto): dicen que el horizonte siempre tiene que estar recto para que una fotografía sea correcta, pero si vos decidís que tu fotografía será mejor con el horizonte torcido, adelante nomás.
 
De tanto en tanto uno suele ver en diferentes webs o grupos o comunidades (de fotografía) diferentes tipos de fotos donde el horizonte, está inclinado hacia alguno de los lados. El horizonte inclinado creo, puede ser tema de debate crónico; cada uno tendrá su propia cosmovisión al respecto; pero como mencioné en la entrada anterior existe para mí algo que es inherente a todos lo que practican la fotografía: el pensamiento fotográfico, el cual es ineludible. Uno va adquieriendo a lo largo del tiempo pequeños conocimientos acerca de la fotografía, que tienen que ver por ejemplo, con la composición, la regla de los tercios y otras menduncias que todos nos sabemos. 
 
El horizonte torcido es una de ellas. Y cuando uno ve una fotografía así, es inevitable no verlo, no pensarlo, y no sentir algo respecto. El horizonte torcido, en tanto y en cuanto sea visible dentro de la composición de una imagen, se pone de manifiesto de manera forzosa casi. Por esto motivo resulta importante, y en última instancia enriquecedor llevar esta cuestión hacia el carácter compositivo de la fotografía, de manera consciente, intencional. Adquirir la idea del horizonte torcido de la misma manera en que se adquieren las citadas menudencias y transformarla en verdadera herramienta de trabajo para la composición. Tenerla siempre en cuenta, aunque de manera tácita e inconsciente siempre la tengamos presente. La horizontalidad es un concepto que está tan arraigado al ser humano que es difícil escaparle. Una forma posible es inclinando el horizonte; no sólo jugando con la perspectiva, sino balancear el peso y el volumen de la imagen de manera tal que choque con la preconcepción de lo horizontal que todos tenemos.

En la fotografía que adjunto en esta entrada: lo que yo ví al componer la imagen fue  que un plano habitual, es decir, el árbol esgrimiendo toda su verticalidad en la soledad de esa determinada geografía, en este caso la estepa patagónica; era una imagen....demasiado plana (perpendicular) para mi gusto. Por ello es que empiezo a jugar con la perspectiva, dejo de ver al árbol como motivo principal de mi fotografia y me concentro en el fondo, en el resto, que es lo que no me cierra a la hora de componer. Descubro dos espacios y una línea que divide estos dos espacios en el cuadro; el cielo nublado y la luz plana hacen que la imaginación se dispare, el árbol, de pronto, vuelve a ser el sujeto, pero inserto entre estos dos espacios que son ahora  dos mundos imaginarios. Sujeto y fondo componen y funden la escena que estoy fotografiando. La copa del árbol: ahí tengo y descubro a su vez otra forma, que se relaciona directamente con todo el cuadro. La copa tiene una forma semicircular, que me da una idea de movimiento, de rotación; cuando doy cuenta de esto en la maquinación de la composición de una fotografía—un proceso que dura instantes, instantes que duran una eternidad — es que inclino casi instintivamente la imagen, como siguiendo el movimiento que me dicta la imaginación: mi imagen está rodando hacia la izquierda. Le añado peso  y volumen de forma equilibrada hacia los ángulos extremos, que además resultan ser los dos mundos diferentes (diferente color, diferente textura, diferente luz). Desbalanceando mi imagen siento que le doy equilibrio. Y al final, cuando la veo en la pantalla de la cámara, esbozo una sonrisa, me siento satisfecho visual (y espiritual)mente con todo lo que experimenté primero dentro de mi cabeza.

Una cosa es el horizonte torcido intencionado del autor, y otra es cuando dentro de la foto empiezas a jugar con algunas de las probablidades: que es probable que no se haya dado cuenta o que NO lo haya tenido justamente en cuenta. En cualquiera de los casos, desconocemos si está en conocimiento; pero lo alcanzamos a intuir. Es importante aprehender un concepto básico, porque sirve luego para deconstruirlo, desarticularlo y re-utlizarlo en beneficio propio, en este caso, de la composición no de una fotografía, sino de nuestra mirada misma. 
 
Y en el caso de Freeman, como así también lo que tratábamos en la entrada anterior; si presentas fotografías en webs, grupos y/o comunidades y estás tal vez interesado en saber qué piensa el resto, si te expones de esa manera; y esperas una crítica o una opinión al respecto, que esa crítica u opinión al respecto sean fundadas desde la intencionalidad de tu propia imagen. Luego, de gustos, la charla es infinita. Y no podemos gustarle a todos, yo desconfío de aquellos lugares donde nadie tiene la osadía de señalar algo con lo que no está de acuerdo, siguiendo el instinto de su propia mirada. Se trata de intercambiar cómo vemos lo que vemos, y no de generar un culto a la imagen.

miércoles, 29 de julio de 2015

Notas acerca de la Fotografía XIII - Forolandia

No debe haber en toda la red un foro de fotografía que se le asemeje a otro. Así como cada fotógrafo desarrolla su fotografía de manera única y personal, el conjunto de fotógrafos (usuarios) que comparten su trabajo en un lugar común, hacen de ese lugar uno personal y único a su vez; de acuerdo a sus propios yeites y reglas. Son pequeñas (o inmensas) comunidades de personas a las cuales rara vez conocemos, pero como sucede en estos casos, intuimos. Con todo lo que ello implica, desconocer a la otra persona nos hace actuar de manera tal que si el trato fuera personal, sería seguramente distinto. Con todo lo bueno y lo malo del caso. Aunque en el caso de la fotografía, es un tema del cual tal vez se hable poco en la red misma; acerca del funcionamiento de estos foros, de estas comunidades.


Cada una tiene su propia dinámica, desarrollada con mayor (o menor) fluidez según el tiempo en el cual ese foro-comunidad se haya podido mantener no sólo vigente (on-line), sino con un buen flujo (constante) de usuarios participantes. Hoy por hoy, para la fotografía, la opción de exhibir los trabajos fotográficos es inevitable y sumamente práctica. Como decía Gasteu`s en Ratatouille: cualquiera puede cocinar, es decir, todo el mundo puede subir sus fotografías a cualquier foro, previo registro. Y encontramos desde el más exquisito fotógrafo hasta aquél que con una pequeña compacta dispara a todo lo que ve. Y más allá de cualquier tipo de filtro o moderación, todo el mundo es fotógrafo casi. Y repito, hay tipos de foros-comunidades como tipos de fotógrafos, con lo cual, existe la opción de sumarse al tipo de lugar donde una se sienta más cómodo.

El flujo de un foro está de alguna forma relacionado con —más allá de la participación de los fotógrafos (usuarios)— con el ego de éstos. Porque, no podemos negar el narcisismo que todo fotógrafo carga y/o sufre. Hay foros donde las fotos exhibidas son puestas en el paredón de los ojos críticos, como también aquellos donde todo trabajo es elevado a la categoría de arte. En ambos casos, no hay necesidad de juzgar el sistema por el cual se rigen estos tipos de foros, cada loco con su tema, solía decir mi Viejo. Y tampoco podemos negar que todo aquél que sube o comparte su trabajo fotográfico, espera de manera tácita o expresa, una suerte de respuesta, de retribución por el simple hecho de subir o compartir su trabajo. Los egos se chocan. Las susceptibilidades afloran. Se genera un tipo de caos organizado. Nadie quiere herir susceptibilidades, y nadie quiere ser herido en la misma. Se produce un tipo de acuerdo colectivo entre todos los usuarios; porque, como dijimos más arriba: desconocer a la otra persona nos hace actuar de manera tal que si el trato fuera personal, sería seguramente distinto.Y como la opinología comentarista está provista de la invisibilidad que permite la red —con su consecuente impunidad también, por qué no?— es imperioso relacionarse con el más estricto respeto. Detrás de las fotos, detrás de las computadoras, hay personas. Pero...y las fotos?.

El usuario que ve el trabajo del otro, carga con su propia historia personal acerca de la mirada fotográfica, nadie suele ver lo mismo que el otro. Pero existe para mí algo que es inherente a todos lo que practican la fotografía: el pensamiento fotográfico, el cual es ineludible. Ciertas normas, pareceres y sensaciones que se producen al observar la fotografía de otro. Hay fotos y fotos. De las fotos que a todos nos gustan, no vale la pena mucho hablar, nos gustan mucho y solemos elogiar. Pero...y de las que no nos gustan?. Qué hacemos? Hacemos silencio?, y con eso decimos todo?. Expresamos fielmente lo que nos parece?. En tal caso, cómo lo hacemos?. Yo creo que la mayoría prefiere el aliento a la crítica, porque cada fotografía es personal, y en los foros -comunidades suele reinar una atmósfera hippie;  pero......si mentimos y ocultamos detrás de comentarios enmascarados lo que realmente sentimos, qué efecto tendrá en la mirada de quien está del otro lado?, tendrá algún efecto?. Más allá de un eterna discusión acerca de que son los errores fotográficos, y por más que muchos se rasguen las vestiduras para evitar hablar de ellos, hay detalles y cuestiones que se expresan a través de ciertas fotos a los cuales el pensamiento fotográfico no puede escapar. Señalar este tipo de errores, puede llegar a ayudar en la construcción de una mirada fotográfica en el otro?.

Yo creo que sí, pero nadie quiere interpretar ese rol. Porque ese señalamiento luego puede volver, y nadie quiere ser señalado; la mayoría espera ser recompensado por su fotografía. O nadie se siente capacitado para señalar algo que internamente sabe que está mal; mal en el sentido de que no sólo lo ve, sino que siente cierta incomodidad al ver la foto. En la medida que los usuarios animen a expresar este tipo de sensaciones, todos podrán enriquecerse con la interpretación de la mirada del otro.


Los foros-comunidades, su dinámica dentro de la red, deberían plantearse poder tener la capacidad de crear una atmósfera casi fraternal hacia los usuarios. Siempre imaginé a las personas subiendo y presentando sus fotos, y pensaba en una relación de lazo fraternal, familiar casi; con todo lo que esa relación implica. La invisibilidad de la red nos da una oportunidad única, la de ser mejor de lo que podemos llegar a ser, porque la relación, a pesar de ser grupal, es siempre personal, porque frente a la computadora, somos y estamos solos. Deberíamos poder decirnos lo que vemos que está mal, deberíamos poder respetar la opinión del otro que se contradice con nuestra propia opinión de la foto y la fotografía, deberíamos dejar de esperar la gratificación, de ir detrás de exclusivamente el elogio, deberíamos dejar de elogiar a aquellos que profundamente sabemos que no estamos haciendo bien sólo elogiando su trabajo, ser más honestos con nuestra propia mirada acerca de su foto, 

Sobretodo quienes tienen más experiencia en la fotografía, los que por lo general resultan en los creadores y/o administradores y moderadores de los sitios.

Todos siempre deberíamos, pero bueno.

lunes, 27 de julio de 2015

Deconstruyendo la Filosofía

Darío Sztajnszrajber escribe como habla. Yo he visto un par de temporadas de su ciclo televisivo Mentira la Verdad, y el formato de su Pequeño Tratado sobre la Demolición, libro que acabo de terminar; tiene el formato de su dicción televisiva plasmado casi sonoramente. Uno mientras lee parece estar escuchándolo dentro de su cabeza. Esto me pasó recuerdo con algunos libros de Cortázar, que leí y releí luego de ver la película-documental que hiciera Tristán Bauer y los posteriores audiolibros que bajé y que escuchaba muchas veces nomás saliendo a caminar por la ciudad. Darío tiene una forma de hablar muy peculiar, no por su forma en sí, es decir, todos hablamos peculiarmente; pero cómo marca sus palabras, la entonación de sus oraciones, lo melodioso de sus interrogaciones, etc, etc. Esto y su personal forma de ver a la filosofía, de tratarla y finalmente me atrevo a decir a demolerla......es decir, deconstruirla.



El libro es un viaje en sí, tiene la capacidad de llevarte y transportarte a los lugares que recorre en este viaje. A medida que este viaje sucede, en diferentes escenarios y situaciones, él desarrolla todo su abanico de pensamientos e interrogaciones acerca de esos mismos escenarios y situaciones, profundamente. Filosofía de barrio, de entrecasa, diaria, cotidiana. Una invitación al pensamiento, al desarrollo de nuestros propios pensamientos acerca de nuestros propios escenarios y nuestras propias situaciones. Una invitación a la interrogación perpetua como vínculo hacia el infinito conocimiento, para mantener viva la llama de la curiosidad. Matizado con breves pasajes, anotaciones y luces de los grandes maestros de la filosofía antigua y contemporánea, pequeñas clases; pero deconstruídas también, nada se salva, todo es indagado por la mente, la dicción, la escritura y el pensamiento de Darío, implacable.


A lo largo de los 50 capítulos de duración, el ritmo es vertiginoso; y cada capítulo es un salto hacia vacíos que esconden más capítulos. Es imposible no detenerse a veces a mirar el techo y digerir lentamente las ideas que se plantean a lo largo de cada uno de ellos. Que además, son cortos. No es un libro pesado, de esos que cada tanto animan a abandonarlo; es de esos que se disfrutan, que uno desea que no se termine. Yo, por lo general, suelo tomarme un tiempo largo para leer, no me gusta devorarlos (podría); y además, los períodos entre lectura y lectura me sirven para digerir todo el material leído. Una pausa para pensar lo leído. Darío habla de la muerte, del amor, de todo......del ser. Y de la nada. En un lenguaje ameno, muy amigable, con guiños hacia la argentinidad que lo caracteriza, además. Si se lo encuentran en la librería, llévenselo.