jueves, 24 de noviembre de 2016

Mucho en Juego

Mi hijo está llegando a la primer década de su existencia, y no sólo eso: desde la noche de ayer un diente espera caérsele. Estaba en el baño, cuando de pronto me grita que le salía sangre del mismo, al cepillarse. Una vez calma la situación y cuando se disponía a acostarse, me dice y preguntándose con un leve tono de preocupación, si El Ratón Pérez pasará cuando por fin el diente se le caiga; pero que......de todas formas le escribirá una carta. Mientras lo ayudo a meterse en la cama, me cuenta que sus compañeros de colegio le han manifestado que el tal Ratón Pérez no existe, que es tu papá que te deja plata. Me dice con sus palabras y entiendo que no es tela de discusión si existe o no, sino más bien, la elección de creer en él o no. Bueno, pues él: cree. Además, existe un detalle que hace que la veracidad de la existencia de tal ratón sea fuerte: en el último diente, también escribió una carta. Y el Ratón, le respondió. Trajo a colación este detalle, con este razonamiento: no era ni mi letra ni la de Mamá, entonces, pues era del Ratón. ¿De quién más?. —Ellos no creen, Papi, me dijo. Tampoco en Papá Noel, que también son tus papás que te dejan los regalos. Lo dijo con una seguridad que me llenó de ternura, claro....los equivocados era los otros. Cuando ya lo estaba tapando con las sábanas, volvió a repetir como muchas veces en estos últimos días, el equipo de fútbol con su nombre estampado que quería para Navidad.

Me quedé pensando luego mientras me lavaba los dientes en el baño y me miraba en el espejo, qué significaba esta elección, este mantenerse firme con su propia convicción. Incluso cuando el resto te dice que no es cierto, que lo que crees no es cierto. Ustedes podrán inclinar la balanza hacia un costado religioso, pero créanme, no va por ese lado. (O yo estoy flasheando que ustedes flashean cualquiera, puede ser también). Está caminando por la cornisa de un tiempo que será un antes y un después; y la ternura que sentí (y siento) entonces se codea con la pequeña e inevitable tristeza de que los hijos, finalmente, crecen. De a un paso a la vez, pero crecen. La inocencia se mezcla con la perseverancia, y aquí hay mucho en juego: son el Ratón Pérez y Papá Noel, NO ES JODA. Y eso que no hablamos de los Reyes Magos. El año pasado también preguntó por Papá Noel, recuerdo, porque alguien ya le había dicho, pero ya en confidencia, personalmente, que el señor gordo de barba blanca y traje rojo y blanco no era precisamente quien traía los regalos. Yo le re-pregunté: ¿y vos qué pensás?, y me dijo lo mismo que la noche de ayer cuando el diente esperaba caérsele —yo creo que sí existe, Papi, Y no se habló más, le dije que lo que él creía era importante.

Después de este antes y de este después, yo no se si vendrá el desencanto al desenmascarar al viejo y querido Papá Noel, tal vez hablaremos y sembraremos en el hecho la semilla de la nostalgia, de la risa, del entendimiento. Porque todos fuimos niños, y todos creímos. Y lo recordamos de la mejor manera posible. Un tiempo único. Por otro lado, en cierta forma me apenan sus compañeros, que ya han abandonado la magia de esos regalos, la inexplicable maquinaria de la imaginación y queda tal vez lo material significativamente, o no. Que se lo hayan dicho, es un hecho del cual no tenemos control, por lo que excede cualquier  razón, o sinrazón. También son niños.¿Puedo pensar que la inocencia de mi pequeño hijo hace que de alguna forma quede "detrás" de aquellos a quienes la misma inocencia los ha abandonado?, que seguir creyendo lo haga tan niño que debamos verlo como un sosiego en su desarrollo?. Me niego profunda y rotundamente. Después la vida resulta en muchos la decrepitud de su imaginación, un incesante y constante acto de razonamiento, una búsqueda irreparable del sentido común, olvidando quizás justamente, sus propios sentidos. Después la vida es ordinaria. pero cuando se es niño es, en cambio, lo contrario: extra-ordinaria. La maravilla de sentir y creer y de regocijarse de ello sin siquiera tener la conciencia de tener que pensar que es fundamental regocijarse.

Así que este año, todavía pasará el Ratón Pérez, todavía pasará Papá Noel y todavía pasarán los Reyes Magos; todavía hay un niño dentro de un niño, y si eso todavía pasa, todo está bien.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Fantástica Capitán Fantástico

Había visto esta secuencia de imágenes en Tumblr:


 Y me ví seducido inmediatamente, así es como descubrí Captain Fantastic, una película protagonizada por Viggo Mortensen y un pequeño gran elenco de jóvenes actores; que interpretan a la totalidad de sus hijos, en total: 6.

Mientras la película avanzaba, tenía el placer de habérmela encontrado casi sin querer, de no haber visto mucho de que iba, de bajarla inmediatemente y de: estar viéndola. El asunto es que escribo después de haber intercambiado algunas opiniones a través de la red. Y muchas de esas opiniones estaban cargadas de una negatividad que siempre me resulta increíble, inabarcable. La denostaban y la detestaban, hasta había uno inlcuso que lo hacía sin siquiera haberla visto, sólo le había bastado escuchar una entrevista al director en un programa de radio, y por cómo éste había reaccionado frente a unas críticas, le pareció tan pelotudo que la película también debía ser una pelotudez, entonces no la vió, mientras seguía diciendo todo lo que dijo. Creo que más le molestó, como a otros, mi breve alusión a la película, reducida por el siempre engorroso límite de caracteres (aunque obliga a exprimir la capacidad de síntesis y la búsqueda de palabras y líneas precisas, a modo de cebo) que decía:

Un atentado poético al establishment social y cultural contemporáneo. ¿Hecha? para incomodar, se disfruta mucho verla, incluídos los diálogos. El elenco se luce. Si hasta festejan el día de Noam Chomsky, y Vigo sale mateando. No se la pierdan.

Claro que a muchos otros les había gustado la película y la habían disfrutado. Al final, siempre se trata de una interpretación de lo que un realizador presenta o exhibe de manera artística; nunca nadie la sabe lunga ni puede afirmar una verdad absoluta acerca de un hecho artístico sosteniéndose nada más que en su opinión personal. Pero bueno, desde allí la discusión es un poco infinita y puede suscitar  acaloradas expresiones cuando esa opinión personal que se siente absoluta es sometida a mesurado juicio.

Cuando yo decía que era un atentado poético y leía algunos comentarios me pareció que habían sido acertadas esas dos breves palabras; porque algunos escribían casi con cierta bronca, como si la película los hubiera defraudado, los hubiera.....atacado. Captain Fantastic no es todo lo pretenciosa que se cree, creo yo. Es todo indagatoria, se afirma en sus conviciones en situaciones donde esa firmeza proviene casi del instinto de supervivencia, o el protagonista se siente acorralado en sus propias convicciones, ante cuestiones álgidas como un enfermedad terminal, o la educación de los niños (y cuando leemos educación nos referimos más a la idea de un sistema educativo, que dista bastante digo yo del concepto de educación que cada padre tiene acerca de sus hijos). Es utópica, romántica; tal vez hasta naib. Cuando mencionaba lo de incomodar, me refería estrictamente a incomodar al modo de vida (que a su vez nos ha sido planteada siempre a través del cine y/o la televisión) de los norteamericanos.


Es un guiño hacia quienes tenemos en el fondo de nuestros corazones (de allí lo de poético) guardadas ideas que espinosas cada tanto florecen en alguna imposible discusión, o como comentario al pasar de algún bizarro momento. Ese guiño, esas espinas, están relacionadas con el descubrimiento y la lectura creo yo, con el afán de ir más allá de lo establecido, de indagar, preguntar; y una vez planteadas otras verdades sobre la verdad misma, desarrollar un pensamiento y un sentimiento consecuente con ese análisis final. La escena del fogón mientras todos los hijos están leyendo cada uno un libro y su padre los observa en silencio, orgulloso.

Después lo establecido, que lo era acerca de aquello que estaba más allá de lo primeramente establecido como establecido, también se desmorona, y he allí el nudo.Y luego, como siempre sucede, el desenlace.

Para verla, como a la mayoría de las películas, mientras menos prejuicio se establezca y uno se deje llevar por el devenir de la misma; se tendrá finalmente un juicio objetivo o un placer ajustado a la medida de la interpretación. Pero eso de sentirse enojado, alterado negativamente por una película, ¿de dónde sale?, je; yo creo que si hay atisbo de ello, deberíamos evitarlo. Al final no es más que una película. Que en lo personal he disfrutado. Y listo.

Rescatando al Fotógrafo Ryan

Revisando una viejísima carpeta de mensajes encontré un texto que había escrito como ayuda para una presentación de un trabajo fotográfico de hace un par de años. Siempre me había gustado escribir acerca de la mirada sobre la fotografía, sobre el hecho mismo de hacer fotografía; porque el tema es sumamente subjetivo, y a cada línea surgía una nueva manera de redescubrir la fotografía, como arte, como hobby, como lo que sea que sea la fotografía.

Había recibido la invitación por medio de uno de los organizadores del evento fotográfico en cuestión. Me había sentido no sólo sorprendido porque tomaran cierto aspecto de mi fotografía como potencial de exhibición para el público abierto, sino un poco abrumado por la situación: sentía pánico de hablar en público. Debía presentar un corto (con música) con mis fotografías para ser visto durante una presentación de un día de presentaciones audiovisuales, junto con otros fotógrafos, obviamente; y antes de la exhibición del corto debía decir "unas palabras".

Por aquella época, no atravesaba un buen momento; mucho a mi alrededor me afectaba de maneras inauditas. La muerte lenta y la impotencia que desnudaba, por ejemplo.

Escribía de a líneas lo que imaginaba iba a decir. Creo que todavía debe haber algunas hojas de un viejo borrador que siempre tenía a mano en la mesita de luz, para cuando la noche y su recóndita calma hacían que las ideas se aclararan, o se potenciaran; y yo sentía una lucidez que no tenía ni tengo en otro momento del día. Cada tanto releía lo escrito y me pensaba como un adolescente adolescido por la idea de tener que aprender (con sublime puntería) de memoria esas líneas que se iban amontonando día tras día. Como no era mi época, siempre me ganaba la desesperanza y desestimaba todas y cada una de las palabras; o me inclinaba por la idea de la lectura; o de disculparme por ser un idiota que teme al público y no presentar palabra alguna, o bajarme del evento. En fin, toda esa vorágine de ideas que la desesperanza siempre desencadena.

Finalmente, luego de pasar el texto "en limpio" incontables veces, quedó el definitivo:

Una conjunción de hechos significativos para mi vida personal hizo que la fotografía se convirtiera en la forma más auténtica y placentera para poder expresar y desarrollar mi creatividad. Comencé hace unos 3 años; y desde entonces he prescindido (más que nada por aplazos monetarios y cuestiones de calendario) de cursos y de clases. Me debo mucho, siempre se está aprendiendo en esto.

Me he declarado sí, adicto a la fotografía; y la consumo regularmente a través de la red; lo que se —y que considero muy poco—lo he aprendido viendo, mirando, observando, y leyendo. Creo que tarde o temprano, uno comprende que la fotografía, por sobre todas las cosas, es luz; y es lo que la luz hace o deshace sobre todas esas mismas cosas —aún cuando las maneras de entender esa luz, la fotografía!, sean directamente proporcionales a la cantidad de fotógrafos y amantes de la fotografía que la practiquen, ya sea como un hobbie, como una profesión, como una pasión; y todos los “sión” que se les ocurra—.

Disfruto de la fotografía en general, suelo ir al bosque, suelo subir a la montaña, guardar recuerdos y lo que se me ocurra o tenga ganas de hacer, siempre y cuando sea de la manera lo más creativa posible. Estoy convencido de que la curiosidad de ver casi todo a través del visor de la cámara, es inagotable.

He elegido —y gracias a la generosísima invitación que me ha hecho Diego (Torchia) y todo el equipo que hace posible esta maravillosa muestra, a quienes les estoy muy agradecido por ello— presentarles un lado urbano. La fotografía es un intrumento de la imaginación, nos da la posibilidad de reencontrarnos con una capacidad de fascinación que por lo general perdemos, en la medida en que lo que se pierde, es la niñez. Para mí, la ciudad está llena de formas y escenas y sensaciones que invitan a perderse en ella, y descubrirlas desde esa personal fascinación, a través de la cámara como instrumento de la mirada, de la imaginación.


Huelga decir que de todo esto, debo haber dicho un porcentaje mínimo, afirmándome sólo cuando recordaba los puntos más importantes. Que la voz me tembló como si estuviera diciendo cobardemente mis últimas palabras frente a un pelotón de fusilamiento; pero que allí me mantuve, estoico; hablándome mientras hablaba, diciéndome que deje de mover de manera tan torpe las manos, que deje de llevármelas a la boca; que deje de titubear como un idiota y hable firme y claro. Terminé mi breve alocución refiríendome a mis nervios y a que creía que quienes me habían invitado a estar parado allí hablándoles habían cometido un grave error, lo cual generó unas risas cálidas que ayudaron a salirme del tormento al que estaba siendo sometido. Luego de esto, por fin pude ir a sentarme a mi lugar y ver las caras del resto de la buena concurrencia mientras observaban mis fotos en la pantalla:


 
 
 Debíamos presentar el video en un formato único que tenía que ver con el programa que también debíamos utilizar para realizarlo, cosa extraña. No recuerdo el nombre del programa, pero lamentabemente, la versión que subí a YouTube es de una calidad bajísima comparada con la que aquellos que estuvieron allí presentes tuvieron la ¿oportunidad? de ver.

domingo, 25 de septiembre de 2016

El Kuelgue, otro cuelgue asegurado

No son muchas las bandas que escucho que cantan en inglés. Siento mucho más fuerta la necesidad de "escuchar" lo que cantan, es decir, la letra. Un cuestión de identidad tal vez. Claro que la música cuenta, no por querer escuchar cantar en criollo te vas a fumar cualquier ruido. Lo foráneo tiende a ser, en la manera en que se lo presente o venda, un producto no sólo mejor, sino único. Y la música suele entrar en ello, y casi sin darse cuenta; se pierde el interés por escuchar a las bandas que cantan en tu propio idioma. El asunto, más allá de los gustos, contra los que no hay ningún tipo de disputa, puede resultar en la "calidad" de la música. Y ahí ya estamos en un quilombo bárbaro, ¿qué carajos es la "calidad" de una banda?. Hay otros actores dentro de todo este juego, como la difusión sobre todo, ¿cómo llegan las bandas a grabar?, y si acaso lo logran, ¿cómo resulta la difusión de su música?. Hoy por hoy, las redes sociales son la posta. Youtube, el punto donde nos encontramos todos. Usted dirá Spotify, yo no porque no lo uso. U otros.

Como dije recién, más allá de la cuestión de gustos; en tanto y en cuanto uno escuche más y más bandas, el paladar musical resulta en un abanico bastante amplio. El gusto, al diversificarse, tiende a la selección. ¿La tarea más invisible, imperceptible y noble quizás?, no perder el sentido común, la objetividad a la hora de escuchar la música, oído de productor vamos teniendo. Son horribles, suelo escuchar. La tendencia a calificar de forma enérgicamente negativa lo que no nos gusta. Y de golpe te cruzás con alguien que te dice —horribles?, a mí me encantan. Otro quilombo bárbaro, ¿son horribles porque no nos gustan o son horribles porque son horribles?, ¿por qué? en tal caso. En fin, es largo el debate; como sea, el nivel y el límite de selección siempre es infinitamente propio y personal. Puede pasar que mientras más escuches, más vuelvas a los clásicos, o a quella música que como toda no pasa de moda y ha sido por partes la banda sonora de toda tu vida.


Así, siempre en la búsqueda de bandas nuevas, y si cantan en argentino, mejor. No digo español porque no soy español; y porque hay cada vez una forma de escribir y cantar que es argentina. ¿Cómo no escuchar, entonces?. Es cultural el asunto. Así, decía, encontré a El Kuelgue. Una banda ecléctica. Voy a robar un poco de la descripción que hacen en su página web, con la que coincido plenamente: logra combinar con éxito los ritmos latinos, la improvisación y la canción. Y de otra web: una asociación libre de letras que juega con los límites del humor absurdo. Cada tanto, las cotidianeidades del lenguaje y de melodías que andan dando vueltas por ahí se hacen propias, dando lugar a improvisaciones que de a poco van ganándose un puesto fijo en cada canción.


Los chabones tienen 3 discos en su haber. De los 3, que los escuché; recomiendo el último: Cariño Reptil. Es un disco que te pone de buen humor, todas las instrumentaciones son un relajo total, te hacen mover los piecitos, cabecear como si estuvieras en un video clip, querer saberte toda la letra (porque su cantante tiene una forma muy "actoral" para cantar, su dicción y su manera de encuadrar las líneas dentro de la melodía). Canciones con una sonoridad muy personal, una fusión exquisita, unas progresiones de acordes que te vuelan un poco la peluca, una banda con todas las letras. Hay dos canciones que en lo personal me hacen volar cada vez que las escucho: Ayer Real....

¿A dónde van los muñecos perdidos?
¿Dónde duerme el Duravit?
Si se esconden estos tiempo adorados
para mi, mejor dormir.
Ayer se encontraba con hoy para medir el tiempo
que tal vez se despidan, perdón y brinden hoy. 

El saxo te saca a pasear, mal. Y la viola, va, viene; otro paseo fenomenal. Una melancolía alegre, sanadora. Un temazo. Como el que le sigue en el disco: Verte Feliz, un paisaje sonoro con una atmósfera cinematográfica que es un lujo.

Es un disco para disfrutar entero, plenamente. Se los dejo:

sábado, 24 de septiembre de 2016

Una Película Pedorra

De vez en cuando, la búsqueda de una película que se salga del molde tiene sus frutos. Más aún en esta sórdida época de superhéroes. Swiss Army Man está fuera de toda lógica, de toda órbita preconcebida; es lisa y llanamente una película destacable. Cuando supe de ella, leí flatulencias y viaje surrealista en una misma oración, de las dos oraciones con la constaba la breve reseña que la auspiciaba; algo decía de un cadáver en la otra oración. Y todo ello despertó abruptamente mi curiosidad. Ni siquiera ví el tráiler. A veces es mejor no saber mucho e ir deshilvanando la trama de la película viendo la película misma, sólo basta con dejarse llevar.


Y así lo hice. Un chabón se quiere suicidar en una isla desierta, justo en ese momento ve una cadáver en la orilla. El cadáver se tira pedos. Minutos después, el chabón utiliza al cadáver como moto de agua, para escapar de la isla. Así comienza y no tenés ni la más mínima idea de hacia dónde va, o hacia dónde van. Por momentos es muy simpática, hasta tierna; incómoda ¿tal vez?, no lo se, la cuestión de los pedos (que no la es durante la hora y media) es una suerte de catalizador. Es graciosa, los dos muchachos Paul Dano y Daniel Radcliffe se llevan muy bien en la pantalla. Al primero, lo tengo visto de varias películas; y creo que todas (o casi todas) ellas son "independientes". A Radcliffe, bueno, todo sabemos quién fue. Lo bueno es eso, que dejó de serlo. Al menos para mí, el mago quedó bien atrás; y él mismo, a través de cintas como Swiss Army Man se encargó de hacerlo. Su actuación está de algún modo bajo cierta lupa a medida que la relación entre los dos avanza; el tipo está muerto, la personificación de su cadáver es muy buena y lentamente, dicho personaje va asumiendo su rol; en la medida en que Paul Dano se lo va adjudicando.


Otro hecho destacable, además de la película en sí, insisto; es la música y la luz, muy protagonista en las escenas más oníricas en medio del bosque. Canciones tristes, melancólicas, indies. Por momentos, los directores, los Daniels (Daniel Scheinert y Daniel Kwa, leí por ahí que "una vez ganaron el premio a Mejor Director, en los Premios de Videos Musicales de MTV, pero sus madres se desanimaron al ver que no anunciaban esa categoría en televisión") dejan entrever posibles desenlaces con respecto a la relación que mantienen los dos personajes, pero a la vez, nada es dado por cierto en ningún momento. ¿Estará realmente muerto?, quién sabe. A la larga, poco importa.


Hay una mujer de fondo, Mary Elizabeth Winstead, cuya escasa aparición contrasta con la incidencia en la relación de los dos protagonistas. Se dejan cabos sin atar, y no queda la sensación molesta de necesitar atarlos, uno se hace cómplice de Hank y Manny, y de los Daniels también. Se disfruta, hace bien. Sí, es pedorra, como dice el título; pero sabrán entender la ironía del caso. Será un desafío a su sentido del humor. Tal vez el final sea la parte más realista de la película, pero siempre hay un pero.

Antes de escribir esta entrada, encontré un par de links con respecto a la película, que sirven a modo de epílogo, en uno de ellos, declaraciones de Daniel Radcliffe: "Es excitante usar pedos como algo diferente a la comedia, como usarlos para la trama o para provocar emociones y que la gente esté superincómoda... creo que hay algo maravilloso en todo ello". Y uno de sus directores, que se refiere a ciertas críticas de este modo: ha asegurado que titulares como "La película del cadáver flatulento de Daniel Radcliffe provoca abandonos" es redondo: "no podría haber escrito nada mejor", bromeando. Si se cree que es una película que gira en torno a ello, están muy equivocados...pero si a los críticos les molestó, es porque algo bueno debe tener, suelo pensar.

Por último, una página donde se puede jugar un poco con Manny, el cadáver de Daniel Radcliffe.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Que la curiosidad mate al gato

Hay momentos en los que creo que he pasado demasiado tiempo en la internet, navegando, curioseando, boludeando sobre todo. Hay publicaciones que me encuentro en Facebook por ejemplo, que yo ya he visto hace por lo menos, unos dos años atrás, y tal vez más. Y no hablo desde ningún tipo de soberbia, muy por el contrario, me da cierta pena que habiendo tanto por ver e investigar, ciertas publicaciones comiencen a repetirse como un producto de merchandising. Fotografías, diseños, ideas, todo se presenta como una nueva novedad, porque el público en internet siempre se renueva; y los magazines on-line necesitan tener a sus suscriptores siempre atentos y curiosos. También desde hace un par de años he notado que le gente (todo a través de la internet) ha dejado de navegar; todo ha quedado reducido a su red social favorita. ¿Se los puede culpar de algo acaso?.


¿Y quiénes son aquellos que aportan novedad a la red?. Y aquellos que están pendientes de la novedad para poder compartirla?. ¿Sobrevive el espíritu de lo nuevo?. Yo recuerdo cuando comencé a utilizar la internet, justo a principios de este siglo, mucho más allá de la obviedad de parecerme todo novedoso, el "espíritu" era diferente. Ta vez por la misma obviedad que acabo de citar, te encontrabas con muchísima información interesante, y de alguna extraña y tácita forma, te veías en la necesidad de retribuir todo eso que te pareció interesante, investigando y compartiendo lo que sea que hubieras encontrado. El espíritu era compartir. El espíritu era aportar; al conocimiento colectivo, por y hacia el interés colectivo, y para ello había que investigar, navegar. Nada más saludable que una fuente citada como enlace al final de una publicación, eso era un "salto" hacia otro lado. Había un flujo enorme de publicaciones relacionadas con el cine, la literatura, la ciencia, la fotografía, etcétera, etcétera. En algún lugar, esto sobrevive, quiero creer. Tal vez ya no de la misma manera, sino como un eco de otra época que ya no volverá nunca a ser la misma.

Creo que sabemos increíblemente poco acerca de la internet. Y muchísimo menos si nuestra conexión se limita a scrollear Facebook. O tal vez la relación con la internet se limite a FB por parte de millones de usuarios que en realidad no tienen relación con la internet. Facebook=Internet. (Digo Facebook porque es la red social por excelencia que puede utilizar hasta tu tía, es la que más alcance tiene. Porque te puedes pasar horas scrolleando Tumblr también). A veces alguien te pegunta de dónde sacaste algo que has dicho y que les ha parecido curioso o interesante. Lo leí en internet. Tendrá la credibilidad que se merece?. Al menos, mucha más que la televisión, imagino. Hay tipos como yo escribiendo sin ningún tipo de retribución, salvo la lectura. ¿Y si tener toda vinculado afecta al espíritu de la exploración?. Tienes una cuenta, y tienes: videos, correo, noticias, redes sociales; todo junto a través de tu dispositivo electrónico preferido. Un password y entras a tu pequeño mundo digital, y desde allí no sales. Las grandes empresas se benefician con el hecho de que tengas toda tu información vinculada, esto es obvio, porque es su negocio.

Hay tanto por descubrir, y descubrir trae tantos beneficios!. El saber, es como un néctar. No te encierres. Que la curiosidad mate al gato, total; en internet sobran.

jueves, 22 de septiembre de 2016

El Mar de los Árboles

Viste cómo es, cada tanto todo te aburre, o se vuelve rutinario, y hay que dejar de lado un poquito aquello lo que en ello se convierte. Más cuando de estar conectado se trata. Pero hace un par de noches, decidimos con mi jermu ver una peli. De todos modos, siempre tengo alguna que otra descargada que de tanto en tanto vemos; en este caso: Sea of Trees. Fue esta película la que me llevó a esta necesidad de cargarme unas cuántas líneas en el blog.


Había visto sólo el póster, y leído algo acerca del Bosque de los Suicidios, pero sólo a modo de título, no indagué; precisamente para saber lo menos posible de la trama, para no condicionar mi propia mirada del asunto. Estaba Maziu Macónegui, o sea: Matthew McConaughey, un tipo al que terminé respetando como actor, después de ver Interestellar

Al otro día de verla, decidí indagar (como muchas veces hago) un poco acerca de las críticas que había recibido el film. La asesinaban, con crueldad. Abucheos, largas reseñas con profunda indignación, debido a la e-norme pérdida de tiempo que les resultó ver la película. Y debo reconocer que en cierto modo, los comprendo. Es decir, la "crítica" en sí, como un ente, como un monstruo invisible de mil cabezas es implacable con aquello que detesta (y avara con lo que lo complace). También en mi círculo de redes sociales, cuando compartí unos pocos caracteres al respecto de la película, recibí comentarios bastante indignados. No se si con la crítica sucede como el paladar con respecto al vino, por ejemplo; donde al final, luego de haber degustado durante un tiempo (años, quizás) varios tipos de (marcas y) varietales, el gusto, justamente, se va decidiendo por uno o por otro. Pero, no deja de ser eso, una cuestión de gustos. El asunto con la crítica es que, la crítica misma, da un cierto prestigio que realmente, a mí me parece no sólo injusto, sino que también, innecesario. Supongo que es un engranaje más de la industria del cine. Para entender la crítica, creo que bastan los últimos minutos de Ratatouille, donde se lo explica de una manera exquisita. Y hasta aquí con esto de la crítica.

Entonces, las expectativas no eran ni altas ni bajas; tan sólo el hecho de relacionarse el guión con el costado oriental de El Bosque de los Suicidios, ya que éste se encuentra al pie del Monte Fuji, en Japón. Por cierto, a este bosque se le conoce como Aokigahara (青木ヶ原), que traducido sería Mar de Árboles (Sea of Trees). Entonces, Maziu Macónegui llega a este bosque, obviamente, a suicidarse. De allí en más, la película utiliza los flashbacks para ir contando la historia, su desgracia, las razones que lo llevan a tomar estas decisión; a medida que la acción transcurre dentro del bosque. Durante un buen tiempo al comienzo, hay una tensión interesante. Se va desenvolviendo poco a poco la trama, con cierta sorpresa y una música que tensa justamente cada momento. Descubro que comparte su actuación con Ken Watanabe, un actor que inspira muchísimo más respeto que Macónegui. Watanabe interpreta a Takumi Nakamura, una persona con la cual se encuentra e "impide" de alguna forma que éste se termine matando.

 

 Desde allí, sus historias se entrelazan, hasta el final. También aparece en escena la esposa de Macónegui, interpretada por la siempre hermosa Naomi Watts. Vemos muchas escenas que retratan la relación matrimonial, que son los eslabones que unen a su vez toda la cadena de sucesos antes, durante y después de todo el film. Cuando estaba por empezar, le dije a mi jermu (que tenía en su poder el control remoto) bajale un poquito el volumen, por favor, que esta es una película con un guión, y actores actuando, nada de explosiones. A la media hora recordaba yo estas palabras, pensando en ella y mirándola de reojo, porque se que cuando hay mucho diálogo, suele ganarle el sueño. Y porque también, cuando leía las críticas; hablaban del sopor que les había generado justamente esto mismo. Y la verdad es que, sinceramente, a mí fue lo que más me gustó; cómo se desarrollaba el diálogo; entre Macónegui y Watanabe, y cada tanto, el primero con su esposa.


El trasfondo, es lo que determina tu relación con la película. Porque la película habla también de la muerte. Y cómo nos relacionamos con ella. Tal vez a mí me enganchó porque llevo conmigo una muerte no muy reciente, pero siempre presente el vacío que ha dejado. Tal vez sea más vulnerable a este tipo de películas, que llevan más a la instropección y no tanto al "entretenimiento", y en tal caso, agradecido estoy. Es un cine de autor. Y por ello creo que ha recogido tantas cíticas, es simple, sencilla; es una historia contada. Podremos discutir los detalles que banalizan su desenlace, y esgrimirnos como críticos estrella, o desnudar un gusto excéntrico y exquisito por un cine del cual Sea of Trees no es merecedor por nada de este mundo.....andá a saber. La cosa es que a la media hora, si sos de lo que conjetura absolutamente todo con la minuciosidad de un detective; puede que tus teorías eviten que disfrutes del ritmo que el director y el editor han propuesto para ver la pelicula; y de las relaciones que se presentan para interpretar.

Para mí, el cine siempre es personal, y en definitiva, una cuestión de gustos. La película no tiene "acción", tiene diálogo, actuación. Los tres están, a mi gusto, muy bien, a la altura de la propuesta. Si se tiene la vara muy alta con respecto a la crítica, es probable que como dije recién, no te permita disfrutar de las cosas sencillas, como esta historia de Gus Van Sant. Y si te da sueño, bueno; fijte que películas con gente adulta disfrazada de súperhéroe, hay un montón.

miércoles, 13 de enero de 2016

Foals, cuelgue asegurado.

FOALS es hoy por hoy mi banda de cabecera, para todos los estados. Los descubrí hace bastante, en esas búsquedas interminables en Youtube, que vas de una banda a otra, escuchando de todo. Creo que son británicos, pero ¿a quién le importa?, la música no tiene fronteras. Tienen un sonido muy particular. Al principio, suenan como muchas bandas (todas las bandas suenan así al principio); pero a medida que les fui prestando atención —sobre todo en la calle, con los auriculares puestos, con el volumen al taco— los arreglos de las dos violas son un vuelo en sí. 

El cantante se las ingenia para arpegiar y tocar fraseos más bien cortos; para aportarle brillo y complemento a la otra viola y a su propia voz también. Su voz......tiene un timbre altísimo, sucio; que modula en los temas tranquis, pero todo pareciera siempre muy natural. A veces canta con bronca, a veces enojado, a veces con muchísima melancolía. Las teclas son las que te tiran el colchón perfecto para que la vueles tranquilo; no se distinguen, aportan a cada canción. La banda suena como una banda, sólo hay que dejarse llevar. Todo regado con efectos de chorus y delay y otros que en particular escapan a mi inteligencia técnico-musical. Suelen apagar las cuerdas cuando arpegian o frasean también, algo que me pareció genial, sabiendo que la mayoria de las bandas hoy por hoy: todo al palo, que brille, que explote. No hay grandes o largas procesiones de acordes, de hecho hay mucha repetición, es decir: mucho cuelgue. Ni explosivas distorsiones, ni el solo característico. Se salen un poco del molde, y eso siempre me ha parecido bueno. Hacen canciones, si te fijás; el violero rasguea como si estuviera tocando emocionado en un fogón, después de un faso y un par de vinitos calientes. Hacía mucho que no me pegaba tan bien una banda....., qué linda que es la música cuando no te colgás a escuchar siempre la misma música de siempre.


lunes, 28 de diciembre de 2015

El Año que Vivimos Desmemoriadamente

Cuánta abarca la memoria en retrospectiva?. Quiero decir, llega el fin de un año y uno ve los recopilatorios de momentos en la televisión, por ejemplo; y me pregunto: y si.........hicieras uno así en tu memoria?. No debe funcionar para todos igual. Alguno serán más memoriosos que otros, seguramente: no es mi caso, me cuesta mucho recordar momentos que debiera recordar en restrospectiva a modo de recopilación anual. Hay veces en que ciertos recuerdos son como los recuerdos de un sueño a la hora de despertar, todo muy confuso. Incluso, hay recuerdos que más me parecen sueños confusos que recuerdos, para ser sinceros. Y si me largo con fuerza a pensar en sucesos que hayan hecho mella en la memoria, por más que me esfuerce; no llego a 10. Es más (o menos, en tal caso) no creo que llegue ni a 5. Y es que desde hace algún tiempo, desde un hecho que me marcó sí de por vida; la medida de mi tiempo lo da cada día, cada mañana. O cuando termino de tomar mate. O después de almorzar. Y así. Si bien es inevitable realizar planes a futurocomo algún viaje— intento día a día, vivir el día a día. Así es como me digo yo que, entonces, por eso.....no recuerdo muchas escenas de la película que viví este año.


Claro que basta que uno empiece a escribir una entrada en su blog acerca de que no recuerda sucesos acontecidos durante el año; para que empiecen a venírseles a la cabeza varios. Y te detienes en alguno y ves que pasó hace largos meses. Ese recuerdo divide el año, y viajando en la memoria, puede que entre esas dos mitades logres encontrar algunos más. Y logres ordenarlos cronológicamente. Pero cuántos son?, cómo podemos recordar lo que nos pasó en un año?. Es imposible. Son pasajes, yo siempre cuando recuerdo, recuerdo todo fílmicamente. La memoria selecciona los mejores pasajes, entonces. Recopila. El método para seleccionar creo que es interesante: si el recuerdo reverbera de alguna manera en nuestra manera de sentir, y aún mejor; si ese recuerdo produce algun tipo de animosidad positiva, tal vez —paradójicamente—hacia el futuro; entonces permanece. O es al revés?. Si aquello que sentimos en el momento que nos pasó algo, o nos dijeron algo, o vimos algoen fin, el algo que se nos ocurra— hace que recordemos el momento. Es la misma memoria la memoria sensorial, si acaso existiera?. Como sea, me gusta la parte de la animosidad positiva.

Y ya casi que voy armando mi propio programa recopilatorio mientras sigo escribiendo y pensando en qué seguir escribiendo. O tal vez si me pusiera a escribir esos momentos del año que merecen estar en un top ten o top five, termine escribiendo un montón de hechos y sucesos que cuando los recordás no podés creer que te los hayas olvidado. La memoria como efecto dominó. Habría que probar, pero no tengo ganas. El otro día estábamos cenando en familia —ni siquiera era una fecha como para empezar a hacer balance— e hicimos un brindis porque sí, casi celebrando el hecho de estar juntos, fue espontáneo; y así sin más les dije: este año estuvo bueno. Fue un momento, que ahora recuerdo y será entonces el primer puesto del top ten (o five) si acaso lo escribiera; espontáneo también. Fue una sensación, como una certeza. Un sentimiento que te atrapa en determinado momento y sabes con todo lo que eres, que es cierto. Pero no tiene imágenes, pasajes fílmicos; no tiene momentos únicos, no tiene nada. O tiene todo, pero no se manifiesta de tal modo, se manifiesta como una sensación, y sentencias con nobleza: este año estuvo bueno.

Al final, tampoco la memoria juega un papel muy especial. Nos pasa tanto todos los días!, y a diferentes horas del día!...si recordáramos todo, estaríamos todos dementes. La mente es un músculo inteligente. Termina primando el momento, como el momento en que yo brindaba con mi familia cenando. Vivir día a día, plenamente, cada momento. Esta plenitud, esta conciencia de esta plenitud, hará tal vez que la memoria traduzca lo vivido en una animosidad positiva. Y eso siempre es algo bueno. 

Salud!


 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La Fuckin' Navidad

Es probable que este año, sea el último año que mi pequeño hijo sostenga viva la llama de la ilusión más pura que verdaderamente tiene la navidad, la figura inexorable de este muchacho Papá Noel. De hecho hizo la carta, y la dejó en el pino, y cuando la carta no estuvo más en el pino y su madre le dijo que seguro él mismo la pasó a buscar, se exaltó un poco. Hasta se barajó la posibilidad de que hayan sido duendes, caculá. Y es que durante sus útimos días de colegio, trajo el comentario de algunos de sus compañeros: algunos aducían que el tal Papá Noel......no existía. Lluvia de chanes!. Aunque no indagamos mucho. Luego de intercambiar algunas palabras, nos limitamos a preguntarle (su hermosa madre y yo, cada uno en su momento y no más que por cuestiones de horario, a solas), si él......., creía en él. Él simplemente, había elegido creer. Así tal cual me lo dijo a mí: —yo elijo creer, Papi. Bueno, le dije yo; y ahí nomás le aconsejé que pensara muy bien lo que debía pedirle, algo útil; y que no olvidara, obviamente, detallarlo en una carta. Luego, algunos días después, así lo hizo.

Yo recuerdo vagamente (o al menos así mi memoria ha decidido ir contándomelo a través de todos estos años, hasta convertirlo en recuerdo) cuándo dejé de creer. Fue una vez que Papá Noel me había traído una metralleta, che, una M16. Me pareció muy extraña la insistencia de todos porque abandonara la casa, con la implícita amenaza además de que si no lo hacía, el tal Papá Noel, no iba a pasar. (De todos modos, creo que tenía unos "ILH" para explotar, y unos "Triangulitos", y un par de "Metralletas"). Esta extrañeza se convirtió luego en una aguda sospecha acerca de su verdadera existencia al momento mismo de quitarle el envoltorio a la mencionada arma;......las caras de algunos de mis familiares......y yo —estos me están cachando (bueno, no en esas palabras justamente, pero la antiguedad del término le da cierta textura sonora al texto, ustedes entenderán). Creo que esa misma noche, hasta les seguí el juego, paradójicamente, para no romperles la ilusión a ellos allí en ese preciso momento.

Después pasaron vertiginosamente los años, como cuando ves una peli y te aparece una pantalla negra con unas letras que dicen: 15 Years Later. Para entonces, el teatro de la navidad era otro. Mi Viejo que se peleaba con mi Vieja y andaban así hasta las 12 que se abrazaban y se daban un piquito. A mi Viejo no le gustaba mucho el teatro de la navidad, aunque lo disimulaba bastante bien. Bardeaba, nomás, de bardero. Preguntaba qué se iba a poner. Mi Vieja le sacaba una camisa. Éste le decía que no le gustaba, y como mi Vieja andaba a full con la cocina y además todavía se tenía que bañar y sacarse los ruleros, 'maginate; se ponía de los pelos. Y si yo estaba viendo la secuencia —como ahora que escribo y me parece verlos de nuevo— hacía una cara pícara y dibujaba una sonrisa que no tenía sonido (porque si no, lo mataban). Toda esa efervescencia previa a la cena y el posterior brindis eran el verdadero corazón del entonces teatro de la navidad; el abrazo infinito después, el desfile de todos, uno por uno, regalándose abrazos, la escena final de la obra. Que siempre acababa en lágrimas en los ojos, mientras hacíamos el segundo brindis post-saludo-abrazo. Toda una manga de maricones bárbaros mi familia, en buenahora.

Es difícil en estos tiempos, que coinciden con los tiempos de una paciente madurez, lograr conectar con lo que alguna vez fuimos. Porque esa ilusión, ese frágil estado de inocencia, se rompe cuando sabés la posta de Papá Noel, algo hace crack, que ruido! crack-crack-crack, hasta astillar. Y es un momento delicado, porque los años van luego (trasca) endureciéndote poco a poco; y a veces, las familias también se rompen, crack! el hueso al final, nunca nada especial. Escapar de la sacralización del dinero, porque no hay Ibuprofeno que pueda hacer bajar la fiebre de consumo; es tan fácil confundir todo y perderse uno mismo......, te venden el espíritu navideño, y es más plástico que un tuper, vieja. Al final, no creo que se trate más que, como todo en la vida, de atesorar momentos: el momento en que leo la carta de Papá Noel, porque es ese el momento cuando yo mismo las escribía. El momento en que mi Viejo le daba un piquito a mi Vieja, porque después de todo, es el piquito que le doy a mi hermosa y bella mujer. El momento de mariconear con la familia, porque ese momento sigue siendo un momento, y es en los momentos donde reside el verdadero espíritu. Un beso. Un abrazo. Contemplar la inocencia. Dejarse llevar. Perdonarse un poco. No darse manija. Y disfrutar el momento, sea la fuckin' navidad o no.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

- frases + libros

Cuando se es un internauta como yo creo que soy, que paso varias horas en la red, yendo de un lado a otro, clickeando en los enlaces de las fuentes, saltando de página en página, revisando las diferentes redes sociales de las que participo, leyendo diferentes tipos de artículos, curioseando, bah...(y desde hace muchos años también, eso cuenta)....se puede tener cierta impresión generalizada de algunos tipos de publicaciones que aparecen en diferentes sitios. No hablo de compartir; que es algo que sucede en un mismo lugar, en un mismo sitio, con diferentes usuarios. Hablo en este caso, de algo que me llama siempre poderosamente la atención: las frases. Aún así, no creo que la frase se viralice, creo que ese fenómeno sucede en otra órbita.

Quiero decir, se repiten muchísimas veces, las mismas frases, en diferentes sitios. Algunos simplemente copian y pegan. Otro se toman el trabajo de editar la frase para ser publicada como una imagen, con diferentes fondos, diferentes fuentes, diferentes diseños en definitiva; pero la frase, o las frases; van repitiéndose por toda la red. Es habitual ver las 10 o 12 frases de Cortázar extraídas de Rayuela. Hay varias de Borges. Galeano es muy citado. Benedetti vendría a ser como una estrella pop de mundo de las frases en internet; donde Bukowski sería la antiestrella, pero estrella al fin. 

Más allá de la cuestión clásica de ciertos autores, que pasarán los años y su obra seguirá vigente para muchas más generaciones, se me ha ocurrido pensar que la lectura para esta generación es una tarea bastanta desinteresada. Y que a su vez, las pantallas y la vertiginosidad y la urgencia hacen que eso ciertos autores clásicos sean conocidos a través de internet y en este caso, las frases. Hay más lectores de frases que de libros. Y los que leen libros, no tienen ni tiempo ni ganas y por sobre todas las cosas: interés, en producir material nuevo de frases para insertar en la red, o digamos que sí; pero no de esta manera tan pop. El asunto es que no toda la gente es internauta, no toda la gente posee la misma curiosidad, ni el tiempo, ni las ganas. Entonces, ciertas frases que han paseado por millones de sitios desde hace varios años aparecen en su Facebook y son una novedad. Y las comparten, y son novedad para otro, y luego para otro, y así. Y alguien que ya la ha visto, y que la ha visto una cantidad importante de veces para pensar que esa frase es ya una frase trillada puede pensar: será que paso demasiado tiempo en la red?. Cuánto es demasiado tiempo?.

Como sea, intentando utilizar el sentido común, leer siempre las mismas frases, qué sentido tiene? Y por qué son las mismas frases?, el que se toma el tiempo de volver a hacerla correr a través de su propia publicación, más allá de sentirse tal vez profundamente identificado por la frase, creo que la comparte también como parte de un círculo vicioso; porque una frase de las que hablo, genera movimiento en la publicación; provoca empatía. Y mientras el diseño sea más bonito, mejor.

Siempre que me las encuentro en Facebook o Pinterest u otras, tengo la leve esperanza de que una frase, cualquiera, los lleve a un libro.


martes, 8 de diciembre de 2015

Amy :(

En cuanto supe de la realización de este documental, no quise saber nada más; sólo supe sí, que a la familia no le había gustado para nada la realización del mismo. Anoche, al terminar de verlo, supe por qué.

La sensación final fue de pena, pura tristeza. Me fue imposible no rememorar Montagne of Heck, el documental sobre Kurt Cobain donde, como sucede en Amy; narra de alguna manera, la "tragedia" del éxito relativamente repentino. Asif Kapadia, el director; hace foco sobre el proceso de autodestrucción de la propia Amy, con material casero desde que es una pre-adolescente hasta el día de su muerte. Su legado musical le sirve para aderezar y situar la historia; no es un documental sobre la vida de Amy Winehouse, es sobre su muerte, crónica tristemente anunciada.


Hay una pequeña frase que ella dice en su momentole gustaría cambiar todo aquello que ha logrado (a través de su voz) por poder caminar tranquilamente por la calle. Pinta su estado emocional de manera tan sencilla!. Con el correr del tiempo, y a través de su carrera; como suele suceder con aquellos que no encajan en el medio (por ello cité a Cobain más arriba), el medio se los lleva puestos. Como si estuvieran en una encrucijada, de la cual no se puede salir. La pérdida casi total de la intimidad atenta directamente con su mente y su corazón, y con todo. La vida cambia, y si no se mantiene el equilibrio, sencillamente, se cae. Se revelan muchas disfunciones en la vida de Amy, incluso desde su adolescencia, y con ello, una importante falta de atención por parte de sus padres. Hay un diálogo que es estremecedor. Su madre cuenta como Amy había encontrado —ella mismo se lo contóun método genial para poder comer todo lo que quisiera: luego de comer, lo vomitaba en el baño. Su padres lo comentaron entre sí, pero no le dieron importancia, creyendo que eso simplemente "se le iba a pasar"......

El cóctel, explosivo (cuándo no?), para variar, se completa con el abuso increscendo de las drogas. Y la combustión extra de algunas de sus relaciones personales. Hay momentos en que el documental hace ver la inevitabilidad del final que todos conocemos; pero uno no deja de indignarse cuando el tipo con el que se había casado en una entrevista luego de salir de prisión habla de una manera tan soberbia y despectiva de ella (dan ganas de trompearlo sin más), o su padre, quién tenía mientras ella intentaba "limpiarse" un poco, un reality personal, pero que en definitiva, tenía que ver con ella.  

Amy había perdido de alguna forma sus amistades, faro fundamental para la vida de cualquier ser humano en cualquier situación, en su último tiempo, y según cuenta el documental; la persona más cercana era su guardaespaldas; un tipo gigante que pasaba mucho tiempo con ella. Es él quien habla, triste suena cuando lo hace.

La chica sólo quería estar sola, sentirse bien, tal vez limpiarse de las drogas, tal vez no (cuando gana el Grammy, habla con una amiga y le dice, mientras todos festejan, que todo es aburrido sin las drogas). En cualquiera de los casos, uno piensa detrás de la pantalla, si la hubieran ayudado......quién sabe, no?. Se adivina que todo el circo y la infraestructura montada en derredor de su figura no quería que ella abandonase todo porque sí, había mucho dinero de por medio; y el medio, como dije, es voraz.


Luego de las 2hs que dura el documental, queda la sensación, como siempre que se resume la vida de alguien de manera personal; que vivió mucho en poco tiempo; que no se lo esperaba, que no pudo con todo, que se había resignado, que estaba enferma, que todo era inevitable, que tuvo mala suerte, que la música no alcanzó, que no la entendieron, que no la ayudaron, que fue víctima de demasiadas cosas en demasiado poco tiempo, que su alma  —y su castigado corazónsimplemente no pudieron....

Ratos después de haber terminado el film, mientras lentamente me iba ganando el sueño, pensaba en que me hubiera gustado ver más de la Amy musical, ella haciendo y hablando de sus canciones....., deberán verlo ustedes, y sacar sus propias conclusiones. Pero su música prescinde eso sí y agraciadamente, de estas cuestiones documentalistas; descansa Amy, donde quiera que estés.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

De a ratos....

Porque hace un rato ya pasó. Y capaz más rato, sólo se queda en el capaz. Aún así, la vida pareciera vivirse de a ratos, o el rato o los ratos que pasan en el diome. Este delicioso tiempo mientras yo voy a estar no se cuánto rato escribiendo, que es el mismo rato mientras vos leés esto y un avión aterriza en Bangkok, un niño se enchastra toda la trompa comiendo una Tita en la parte trasera del auto, un extraño enciende un Gitanes a la salida del subte; y dos enamorados se besan por un largo rato a la salida de una tienda de artesanías.

Pero y cuánto dura un rato....?...., Sabina cantaba (quejándose) —qué poco rato dura la vida eterna / entre el túnel de tus piernas....— cuánto cabe dentro de un rato....?...., una eternidad, sin duda. O lo que tardás en ir a buscar algo para morfar —vas a tardar mucho?....—no, un rato. —Dale, igual te voy a esperar toda la vida. Y al ratito vuelve. El tiempo es un teatro de ausencias e ilusiones. Ratos, ratitos, ratazos. Qué hace una rata sola en una esquina?, está esperando un rato. El tiempo pasa según la vertiginosidad de los pensamientos, que es directamente proporcional al peso de las almas (pff!, pavada de teorema tiraste!). Mientras pensás lo malo del chiste, no?. Mientras te tomás un mate. Mientras el alma, un yunque.

Y Enstein y la relatividad. Y al carajo. Y esos ratos donde tenés unas ganas de putear bárbaras, por todo, por nada. O ese otro rato que nunca llegó, a aquella fatídica esquina. Viste cuando te colgás y no pensás en nada?, cuando el vértigo desaparece, y el ama se desvanece...qué lindo rato ese, no?. Una minúscula pizca de eternidad. Y luego vas a terminar de leer esto, y por ahí tenés algo que hacer o alguien a quien a ver o una voz a la cual escuchar; y ahí es donde se complica.....porque eso es más rato pensás, y es tan seguro como que te llamás Eugenia, o Víctor o como sea que te llames y, perdonen (el mal agüero desde ya) si de pronto, me vuelvo un poco escatológico; pero mirá si se pone re feo y nos pega un rayo?.

No puedo dejar de pensar entonces que estoy (o estamos) malgastando el tiempo, escribiendo. Que éste es tal vez, un mal rato; y como la vida (dijimos) se vive de a ratos, lo menos que podrías hacer es dejar de leer e ir hacer lo que tengas que hacer; en el caso claro, de que lo que tengas que hacer, sea importante. Si no, sí.....más rato. ...
 
http://www.cosassueltas.com.ar/espera/
 

jueves, 5 de noviembre de 2015

Leer el Mundo - Michèle Petit

Casi nunca se lo que quiero o voy a leer cuando entro a la librería cada vez que la frecuento. Suelo leer dos libros por mes, a veces uno solo, siempre depende del tiempo, de la ocupabilidad de ese tiempo. Sucede que para el tiempo en el que estoy o voy a estar en la librería me gusta gozar de una cierta disponibilidad, es un acto muy emparentado con lo ritual; y saber que tengo tal vez unas dos horas para sumergirme en esa atmósfera impregnada de......libros, de murmullo, de silencio, de música (siempre clásica, siempre ambiental) a un volumen ínfimo, lejano, fantasmal, hace que el momento sea especial. Hay una librería en particular que tiene dos niveles para sumergirse. El señor del nivel dos me saluda amablemente cada vez que voy, ya me conoce —el señor es de la casa....ha sabido decirle a otros clientes. Ya no me pregunta si "necesito algo", o si "me puede ayudar en algo"; sólo nos saludamos como viejos conocidos. Ese trato tan cómplice y cordial hace que la ceremonia de comenzar a bucear por entre los lomos, los títulos de las obras, sea una tarea de un regocijo inexplicable; de una tranquilidad que pocas veces disfruto tan plenamente. Y el hecho de no saber que quiero o voy a leer, hace que la experiencia sea aún más satisfactoria. Recorro todo el nivel, varias veces: poesía, actualidad, historia universal y argentina, novelas, deportes, clásicos, todo. Buscando que algún título o tema llame mi atención, es más la búsqueda de una atracción. Me gusta sentir esas mariposas en la panza que hacen que quieras tomar el libro, hojearlo, leerlo. A veces leo algo del prólogo, a veces una hoja cualquiera, a veces la breve reseña de la contratapa, los datos del autor en la solapa si la tienen, o el comienzo mismo del libro. Hasta algunas veces, lo huelo; es una costumbre que nunca he dejado de hacer de hecho, ese aroma en particular funciona como un estimulante espiritual. Bajo la sección de poesía, dí con un libro que me llamaba silenciosamente, de tapa amarillenta, su título rezaba: Leer el Mundo, Experiencias Actuales de  Transmisión Cultural, escrito por Michèle Petit, una autora que desconocía totalmente; bastaron las primera tres líneas del prólogo para que me lo lleve sin dudar:

ESTE LIBRO es un alegato para que la literatura, oral y escrita, y el arto bajo todas sus formas tengan lugar en la vida de todos los días, en particular en la de los niños y los adolescentes.


 Y yo, que muchas veces me siento un bicho raro, o me consideran en realidad un bicho raro por (todavía) leer; me interesó muchísimo el tema. Trato cada tanto de arrimar a mi hijo, no se si a la lectura propiamente dicha, sino al contacto con el libro; el libro como objeto de curiosidad; y como es pequeño, sumarle a su historia personal, traducida después a través de su memoria: el libro. Suelo llevarlo a las librerías, mientras más crece, menos parece interesarle; pero lo llevo igual, le pido que me acompañe. Y es que algunas noches, pide que le lea algun cuento.

Leer el Mundo es un libro....hermoso, se me ocurren más adjetivos casi poéticos, de tono dulzón; pero los evitaré. Textos para padres, para maestr@s, para todo aquél que le interesa la lectura, y considere que aún hoy y siempre, es importante. De este libro (y de todos los que voy leyendo) voy marcando ciertas frases que me gustaría siempre recordar; y voy coleccionando esas frases en un blog de tumblr. De ese blog, de este libro, más que seguir hablando del mismo, les comparto algunas de las frases que me han gustado; y que ojalá sirvan para estimular su lectura del mismo:









Lean, loco, lean, es un golazo.

martes, 27 de octubre de 2015

Bajo la Piel - Scarlett y la Experimentación Visual de la Cinematografía

Hacía tiempo que tenía ganas de ver Under the Skin. Tenía la leve impresión, por lo poco que sabía de la película, que necesitaba de una noche especial para verla. Debía estar atento, me habían prevenido de que era una película con un ritmo diferente. Y así lo fue. Poco sabía, como siempre digo (asumiendo que alguien —o nadie— me lee) acerca del guión, desconocía su director, y la certeza más grande era que estaba protagonizada por Scarlett Johanson (que nunca es un dato menor).


La película hace cómplices a aquellos que se toman la libertad de verla, no es un cine (o una película) regular, digamos. Uno va desarrollando la trama a medida que la película va dando algunas pistas. No es que uno deba "entender" la trama, (o la película misma); uno va interpretando la cinematografía del director. Y esta cinematografía, tiene que ver con una estética muy cercana a la poesía. Y a la fotografía. 

Scarlett es una cazahombres. y esto no es un guiño para aquellos que imaginan a una Scarlett seductora, haciendo gala de todos sus dotes. Si es una femme fatale, pero no desde esa perspectiva. Es fría, calculadora, acecha, busca; no es humana. No se la ve con vestuarios que puedan deslumbrarte; de hecho, siempre está vestida de manera casual —y hay varios planos donde se puede ver de cerca su rostro (como en el poster que cté más arriba), y se aprecian todas sus imperfecciones. En este sentido, de manera personal lo digo, siempre me ha gustado Scarlett por esa actitud frente a su laburo, la tipa hace todo tipo de papeles y películas; y es una mujer hermosa, sin dudas.

El guión puede resumirse en muy pocas líneas, pero lo obviaré; por la carga visual de la película, sería desmerecerla. Está contada desde lo visual, incluso hay muy poco diálogo. Es tensa, atmosférica, gris.....hay mucho juego con la luz, también protagonista. Los hombres (la caza); van desenvolviéndose en sus diferentes tipos, a modo experimental e investigativo, por parte de la ¿criatura? que intepreta la bella Johanson. A través de estos diferentes tipos de sujetos se despliegan a su vez diferentes tipos escenarios durante la película: en la calle, en la playa, en un club nocturno, etc. La escena de la playa,en lo personal, me angustió muchísimo, es de una crudeza que hacía mucho no veía en el cine; pero que tiene que ver con la deshumanidad del personaje, ya que vemos esta escena desde su propio punto de vista. No hay diálogo, sólo sonido, y es todo descarnado, real, crudo, des-ga-rrador. Sentí cierta incomodidad, incluso.


Las escenas donde el personaje de Scarlett trata con los sujetos finalmente, ya que primeramente, como dije, los busca y luego selecciona; son el punto más alto en lo visual para mí; donde se juega con la imaginación y la interpretación del observador. Son, si bien se repiten, las escenas que más disfruté de la película, más allá obviamente de que se la puede ver a ella  con poca ropa, (nobleza obliga).

Para remarcar dos detalles, para el que la vió o decide verla; hay unas escenas filmadas desde el interior de una camioneta que ella maneja, casi como una cámara indiscreta, que fueron hechas sin mucha planificación alguna. La película está rodada en Escocia, y al parecer, como se la ve en la misma pelicula, salió a manejar por las calles de a ciudad, y simulando estar perdida, conversa brevemente con algunos hombres. El otro detalle, es la actuación de Adam Pearson, un tipo de 29 años que sufre de neurofibromatosis, una condición que genera tumores no cancerígenos en nervios de todo el cuerpo, en su cas específico: su rostro. el personaje de Adam, mantiene un excelente diálogo con el personaje de Scarlett, con quien luego "intima", obviamente. Aquí pueden leer una nota muy interesante sobre su actuación en la película.


Under the Skin es sin dudas una película muy personal, tal vez arriesgada podría decir algún crítico indignado porque no le gustó la película pero no creo que esté dirigida a un público que considere arriesgada una película. Es cine, y el cine es amplio y vasto, como los gustos por él. Tiene un ritmo diferente, está llena de detalles justos y precisos que hacen al relato de la historia. Transgrede los cánones normales de la belleza, y eso ya es bueno. Es auténtica, imaginativa, poética y visceral. como reza la canción: contra gustos no hay disputa, es decir, cada loco con su tema. Y nosotros con el nuestro: si quieren ver algo "diferente" en cuanto a cine, esta película es una auténtica muestra de lo creativo y "arriesgado" que se puede ser...


lunes, 5 de octubre de 2015

...And justice for All



La justicia es justicia cuando atiende a los intereses propios, a nuestras afinidades morales, al espíritu que se ha forjado a través de toda nuestra vida emocional y cultural en una idea propia de justicia. La justicia social, nos es muchas veces, ajena. 
 
La introspección, social también, que nos limita —concienzudamente— al alimento diario, a la educación de los hijos, a los placeres terrenales; a una larga lista de etcéteras, no nos la deja ver, no la podemos ver, porque no la podemos abarcar. 
 
No es una tarea imposible, está claro que millones están y son dedicados a la ayuda y acción humanitaria, a la búsqueda de políticas de inclusión, en todos los aspectos que podamos imaginar en el mundo de hoy. Pero el ser humano, en su interminable disyuntiva, es un ser desdoblado interiormente, aún en la eterna dualidad reinante en cada una de sus células; está enfermo de egoísmo, de individualidad. 
 
La rutina, la cotidianeidad y la automatización de esa cotidianeidad, sumado a frustraciones diarias de deseos que no se consuman, de deseos algunos que nos son impuestos a través de la repetición mediática, y nos dejan ciegos del alma, desheredados y lejos más aún del espíritu aquél con ideales de justicia. 
 
Y a través del egoísmo, en lugar de ponernos a pensar en el bien común, como parte de la humanidad misma; la reacción suele y puede ser adversa: si yo no tengo o lo que tengo y me cuesta; por qué deberían de regalárselo a otros?, de intentar construir un mundo, una economía donde quepan otros mundos?. 
 
Lo material nos hace envolvernos en la vorágine del dinero, se piensa con el bolsillo, se razona desde la individualidad misma. Y al fin y al cabo, es también tristemente comprensible.
 
 

martes, 29 de septiembre de 2015

La realidad de cada uno....

Qué es necesariamente la verdad, o la realidad?. Observaba una de esas imágenes que suelen aparecer en alguna (cualquiera) red social, que vaya uno a saber por qué realmente las escriben, o desde dónde las escriben; como si fueran máximas que todo el mundo adopta y esparce desde el momento en que asiente cuando lee, y luego cuando lo comparte.


"Noche de Letras" es en este caso quien suscribe el texto, la frase. Aunque googleando la frase, llego hasta el twitter de Pablo Krantz, un músico y escritor argentino. Y luego pienso, y deconstruyo su frase, porque algo me hace ruido. Él, o la frase, hablan de perder su tiempo con alguien al que no le interesa la verdad, o la realidad; entonces, cuál es necesariamente la verdad o la realidad?, es la que plantea Pablo Krantz?. En parte tiene razón, porque él, como todos, tiene su propia verdad y su propia realidad, que no siempre es la realidad de todos. Todos somos iguales, pero no vivimos de la misma forma, ni vemos las cosas de la misma forma. Luego pasamos a la figura del fanático. Coincidimos en el fundamentalismo del fanático, más aún si es un enfervorizado; pero tiene cierto parentezco con la imposibilidad de no ver otra verdad, u otra realidad. Ya se que Pablo o cualquiera que haya compartido saldrá a defender su punto de vista; y es porque creerán tal vez que los estoy atacando. Yo intuyo que desde el momento en que se construye la frase, se está partiendo desde un suceso, un hecho en especial, es decir, desde la experiencia. Y tal vez, esa experiencia reverbere en otras experiencias, tal vez por eso escribe y lo lanza a la red. Pero uno lo ve así; y lo ve compartido por otros usuarios, y otros; y en diferentes redes, y me asusto de pensar que hay un grupo indeterminado de personas que se suman a esa verdad tácita que está allí, latente; con cierta halo de soberbia tal vez; la seguridad de pensarse en el lado correcto; básicamente, estableciendo un lado, un equipo.

También se puede pensar en toda la buena fe con la que puede haber sido escrita esta frase. Yo creo que uno de los problemas que tenemos quienes vivimos en la era de la computación, es la falta de deconstrucción; ligado estrechamente no sólo a la falta de lectura; sino a la lectura estrecha, de frases. Que se asocian a ideas u otras experiencias propias y generan sensaciones y pensamientos a partir de un grupo pequeño de oraciones. Uno recuerda estas frases, y las aplica luego en la experiencia tal vez; como si nos hiciéramos de un manual —por si acaso— en alguna situación. Y si esta frase condenase a quien exima sus ideas de forma fervorosa pero no fuera un fanático?. Y en tal caso, dónde está el límite donde sabemos a ciencia cierta: usted es un fanático. Usted no. Cómo nos medimos para medir al otro?. A través de una verdad?, de una realidad?, que vemos y entendemos como única?.

Es delicado el tema. En lo personal, me ha tocado discutir con gente que no piensa lo mismo que yo, y que por lo tanto cree y afirma estoy equivocado, y no han querido perder (más de) su tiempo conmigo. Yo siempre me quedo preguntando: ¿por qué?. Por qué una discusión es una batalla dialéctica?, y no una posibilidad de encontrar puntos en común; que seguramente encontraremos, en la medida que razonemos y tengamos en cuenta que si se trata de batallar sólo para ganar es, tal vez, esa sí un pérdida de tiempo; pero si no nos vamos a escuchar, perdemos todos. Si creemos estar noblemente por encima del fanatismo, yo no creo que perdamos el tiempo discutiendo con un fanático al que (yo no se) si sólo le importa la victoria de su fanatismo; yo creo que sirve intentar dejar demostrado por qué pensamos distinto......., dejar de lado la futbolización del pensamiento.