Mostrando entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de marzo de 2019

Siempre fue así...

A medida que avanza la lectura de sus memorias es imposible no encontrarse con las de uno mismo; de alguna u otra forma, las palabras del Indio —su discurso—tienen un eco (histriónico) que resuena allá en la juventud; hay frases que se las he leído antes, hace más de veinte años atrás. La música de estos tipos, en definitiva, es la banda sonora de la mitad de mi vida y andá a saber de la de cuantos más!. Por momentos se palpa el buen humor del viejito, te hace reír; es agradable de leer.


Si bien aclara de movida —y esto es algo que si no todos lo sabemos lo podemos intuir o comprender perfectamente— la memoria funciona con un mecanismo propio, adosando o estructurando los recuerdos en la medida de que se sostengan a pesar de todo. Los recuerdos son más bien ensoñaciones que uno guarda. Por ello me ha parecido simpática la primera parte, cuando recuerda su infancia y su primer época, chamuya bastante, y queda bastante bien. Sobre todo cuando el que avisa, no traiciona: los recuerdos mienten un poco.

Yo devoraba ávidamente cualquier tipo de publicación donde se pudieran leer los pocos reportajes que daban. De hecho, aún guardo recortes de esas publicaciones, como un tesoro. Pero insisto, leer sus memorias —en tanto y en cuanto los propios calendarios coincidan con esa parte de la historia— implica un ejercicio de la memoria de quien lo lee. Yo los descubrí cuando ya habían editado tres discos y en realidad fue de rebote; antes tuve cassettes de Sumo y a través de ellos llegué a Los Redondos. Viví todos los adolescidos 90 con su música y poesía de fondo. Y en el libro, como no podía ser de otra forma, el Indio se refiere al zeitgeist de ese momento; por lo que evoca todo el tiempo imágenes y recuerdos de aquella maravillosa época, como dije.

La cosa se pone realmente entretenida cuando habla de las canciones, de los discos. Me hubieran gustado más anécdotas, ahora que escribo sobre ello, son fascinantes, por su sencillez dentro del marco idílico que como seguidor uno le dibuja. Nunca se pierde el ritmo, hay un orden y una estrucutura que a Mr.Figueras hay que adjudicarle con aplausos. Fui creando mi propia expectativa mientras más me acercaba a la fecha cuando la banda se separa, confieso que parecía devorar mucho más rápido las páginas. Ese punto del libro es sin dudas el más álgido. Todo lo que vino después (incluída la lectura misma del libro) ha sido una época con mucho más relajo, todos estábamos más grandes y el tipo tuvo por fin la libertad de hacer lo que se le daba el forro de las pelotas sin tener que cosensuar con nadie; claro que víctima de su decrepitud inevitable la mayor parte del tiempo. Pobre, Skay no queda muy bien parado en esta historia, pero es un asunto de ellos; la música no se mancha.

Me gusta el hecho de que dentro del círculo de amistades, el libro los acerca un poco a la lectura.

sábado, 5 de enero de 2019

De lectoilegalides y otras yerbas

Escribir tiene esa atracción peculiar que se va acrecentando en la medida de su propia acción, una acción que casi siempre voy posponiendo por una u otra estúpida razón, lamentablemente. Las ganas de escribir están allí, pero cubiertas por un halo de indecisión e inseguridad del cual estoy completamente seguro que es intrascendente, pero allí están; esperando estúpidamente la inspiración final, ese momento sublime donde sientes que es la hora por fin de volcar todo lo que se ha acumulado tan profusamente en un texto que seguramente (imaginas) será una maravilla, producto de la acumulación profusa y la sagrada paciencia. Pero no. O tal vez sí, pero sólo porque escribir es una maravilla en sí, no importa si sabes que te leen o no. La cosa es que ayer escribí un poco y quedás como regulando un poco, viste; surgen los temas para desarrollar. Sucedió que ayer iba a escribir sobre otra cosa en realidad, pero me fui por las ramas y aquí estoy devuelta entonces, para escribir sobre lo que quería escribir: los libros que he estado leyendo.

Vale la pena decir que por el momento económico que estamos viviendo en la Argentina, los precios de los libros no están excentos de esa problemática y se han ido un por las nubes, donde manda el único dios verdadero de todos los cielos: el dólar. Así que me cuesta en mi caso adquirir los libros que me gustaría adquirir. Por lo que me he visto en la alternativa de los libros electrónicos, o  de comprarlos o de buscar por largos ratos en las páginas donde suelo buscar. Así también, he dado con algunos sitios personales donde venden los libros mucho más baratos que en las librerías-webs, esto es decir, pirateados. Pero bueno, en este sentido la moral no me quita el sueño y, ante la necesidad por un lado y la oportunidad por el otro, me inclino por esas facilidades ilegales que me brindan, tentado también por el ritmo de  lectura que he adquirido últimamente. Con los libros promediando unos 650 mangos por mes, y yo que puedo llegar a leer unos 4/5, el gasto es demasiado para mi economía. Además, me he encariñado con mi ebook y la lectura electrónica ya no me resulta tan incómoda como hace un tiempo atrás. 



Estoy cebado con los libros sobre actualidad, periodísticos, históricos, con temas que nos incumben a todos. 
Los que realmente me han gustado al punto de recomendarlos son los siguientes:



Los de Soledad Berrutti son para devorárselos. Investigaciones periodísticas de años acerca de la industria alimenticia que son dignas de leer y te dejan con ganas de saber siempre más, aunque sea "contraproducente" para la dieta ideal que ¿inevitablemente? llevamos la mayoría de los mortales; pero resulta muy revelador. Los Dueños de la Internet mezcla política e investigación periodística con argumentos para mejorar nuestra relación con la internet, imprescindible para estos tiempos que vivimos. Forum Shopping Reloaded, los dejo con el final de la contratapa, que lo dice todo: deja la sensación de que no debe un lugar peor en el mundo que un juzgado para ir a reclamar justicia, no es un texto de ciencia ficción, es de terror. Para conocer más acerca del submundo de la justicia y para quienes estamos absolutamente ajenos a ello, el libro, como entrada, está bueno. Lo mismo corre para La Raíz de Todos los Males, el libro de un periodista que escribe en el diario La Nación que tiene tantos adeptos como detractores. Si bien se nota cierto sesgo en el contenido de los casos que presenta como ejemplos para dar un panorama de la corrupción estructural, su lectura es placentera (claro, si gusta de este tipo de material). Y Aduana y Corrupción me ha gustado bastante. Teje una línea temporal a través de casos y anécdotas sobre el sucio mundo aduanero, desde los albores de la argentinidad, esa que nació al fragor de la ilegalidad, y que aún sobrevive a pesar y en favor de ello.

Me he propuesto encarar alguna novela y ya me he guardado un par en la memoria, espero poder  comenzar una en las vacaciones. Los Dueños de la Internet y Forum Shooping Reloaded los compré en la librería, pero al resto los tengo en formato digital; si alguno tiene ganas de leerlos, amablemente se los puedo compartir a través de un enlace de descarga, bastará con un comentario para ponernos en contacto. Para despedirme, les dejo algunos links de los sitios de donde suelo chusmear libros para descarga libre y gratuitamente:








lunes, 3 de septiembre de 2018

Sobre la Objetividad, la Lectura y la fuga de Nazis a la Argentina

Luego de ver Apocalipsis: La Segunda Guerra Mundial, el documental que muchos de ustedes seguramente conocerán, compuesto de una serie de varios capítulos que tienen la atractiva particularidad de estar coloreados digitalmente resurgió una vieja inquietud que consciente e inconscientemente había estado latente durante años: la relación del Peronismo con los criminales nazis en la posguerra. Un asunto que muchos argentinos hemos escuchado de una u otra manera en alguna conversación, en algún comentario en los medios, leído al pasar en alguna publicación; en fin, es sin dudas un hecho que cruza el imaginario colectivo desde siempre y que sirve oportunamente como elemento descalificatorio en la discusión antinómica política. La inquietud surgía y surge desde la condena casi obligatoria que todos humanamente hacemos pesar sobre el nazismo, y del por qué un movimiento que políticamente tuvo tanto que ver desde lo social como el Peronismo estaba enquistado con la horrorosa figura del nazismo.

En la intensa y constante búsqueda por, de alguna forma, erradicar el pensamiento binario, y abocado cada vez más también a la lectura, creo que es cuando menos osado juzgar a la ligera y de manera radical ciertos hechos de la historia con los ojos del presente. En el sentido de que las épocas cambian, la sociedad cambia, el pensamiento colectivo y las mareas de consciencia que rigen de forma estacionaria el modo en que la gente siente y se manifiesta sobre diferentes cuestiones que le atañen desde lo social, lo moral, lo cultural y lo político son fluctuantes históricamente. Y comprender con un alto grado de erudición cuales eran las corrientes de pensamiento que movilizaban a la sociedad y a los dirigentes que ocupaban los cargos desde donde fue posible generar cambios profundos en la gobernabilidad y la historia es una tarea hoy en el presente dificultosa e interminable. Las diferentes perspectivas que hemos desarrollado a través de todo el fin del siglo XX y principios del siglo XXI nos deberían obligar a procurar la mayor objetividad posible. En la búsqueda de esa objetividad es donde subyace la mayor dificultad. Por que de una u otra manera las situaciones nos trascienden, producen un efecto que emocionalmente se ve reflejado en nuestra manera de pensar; somos humanos en definitiva, no podemos escapar de lo que somos.

En ese plan es que, investigando, di con el libro de Uki Goñi, La Auténtica Odessa / Fuga Nazi a Argentina. A través de la comparación de algunas reseñas, más algunas entrevistas al escritor, me pareció que respondería a mi vieja inquietud de la manera en que yo lo necesitaba. Y así fue.


A medida que avanzaba en los capítulos, que llevan como título cada uno los nombres de los diferentes actores con sus respectivas relevancias dentro del entramado nacional e internacional de la fuga, pensaba que si hubiera novelado toda la información, el libro sería aún más atrapante. Pero no, Goñi ha realizado una investigación que le llevó años y lo llevó por diferentes países, a saber: Bélgica, Alemania, Francia, Argentina, Chile, Dinamarca, EEUU, Gran Bretaña, Italia y Suiza. Y toda la información que recavó a partir de documentos oficiales (los que le dejaron ver, porque cuenta que todavía hay quienes no permiten el acceso a archivos de esa época) y entrevistas personales está plasmado sin ningún tipo de sesgo político a lo largo de todo el libro. Se relatan los hechos con rigidez periodística, de manera tal que ante esos hechos sea uno mismo quien deba ahondar incluso en otras fuentes con contextos políticos, económicos y sociales más abarcativos para lograr tener una idea acaso de lo que pasaba en esos años, las motivaciones que llevaron al gobierno argentino de aquella época a permitirle a criminales nazis juzgados y condenados en ausencia no sólo a entrar al país de forma clandestina sino que hayan hecho esfuerzos para traer exclusivamente a algunos.

La figura del General Perón aparece contextuada incluso desde sus propias palabras en discursos, entrevistas y cartas; no es un libro antiperonista en lo más mínimo. Plantea sí algunas cuestiones para intentar comprender las ideas de aquel tiempo donde el fascismo y el anticomunismo parecían ser los modelos de conducta que habían logrado la mayor escisión sobre la sociedad. Otra vez, el antagonismo como forma de construcción política. De hecho, hay varias líneas donde se hace referencia a aquella famosa tercera posición que planteaba el peronismo, pero que coqueteaba también con la idea de la pronta llegada del IV Reich, por lo que Argentina sería como un país repositorio de capital ideológico y jerárquico en una eventual tercer guerra mundial, una Argentina enfrentada con todos sus contrastes contra el comunismo y el imperialismo yanqui. Es decir, el libro invita a la reflexión, a una indagación todavía más profunda, a no ceñirse sobre mitos o posturas blanquinegras.

El libro tiene un poco más de 500 páginas, pero cerca de 100 son dedicadas a una lista completa con los criminales y colaboracionistas que ingresaron al país y cuyo ingreso fue documentado (de manera falsa, pero documentado al fin); y todas las notas referentes a cada capítulo. Para quien desee conocer más sobre esta parte de la historia sin contaminar su lectura percibiendo algún tipo de personalismo ideológico, este es su libro.


martes, 14 de agosto de 2018

Hecha la ley, argentina la trampa...


A través de una recomendación en Twitter de una periodista de judiciales y una abogada que respeto muchísimo es que llegué a Forum Shoping Reloaded. En la librería, ya me había decidido por otro, pero fijate vos, camino a la caja para pagarlo y ya retirarme del lugar....alcanzo a distinguirlo casi ¿sin querer? en la mesa de novedades, medio escondido debajo de otros títulos. Y me acordé de tales recomendaciones, así que no lo dudé, dejé el que había elegido y me llevé este último.


¿Por qué?, Porque por estos días, la agenda mediática dicta que estemos todos pendientes de la situación judicial de la ex-presidenta de nuestro país; por lo que el libro viene como anillo al dedo. Y uno no hace luego más que despotricar mientras va leyendo sobre lo que se muestra en los medios (en complicidad con jueces y fiscales), porque más allá de toda identificación partidaria, la justicia tiene invariablemente su propio sitio de poder en lo que respecta al juego político. (La situación en lo económico se refleja negativamente en la imagen presidencial y no podemos caer en la inocencia de que todos estos hechos judiciales mediatizados con marcado espamento y sobrada repetición sirven para contrarrestar tal situación, al menos en la acabada superficie de la opinión pública).

En su contra-tapa, al final, reza: Forum Shopping deja la sensación de que no debe existir un lugar peor en el mundo que un jugado para ir a reclamar justicia. No es un texto de ciencia ficción, es de terror. Calculá. Y lo acertado de esta reseña!.

El libro describe y desnuda las trampas hechas para las leyes que han sido otrora hechas y deshechas; y viceversa. Sin tanta rigurosidad técnica a la hora de referirse a los casos en particular que documenta a modo de claros y concisos ejemplos, con agradable ironía e intenso ritmo, leerlo es un viaje fascinante al submundo de los procesos judiciales que narra, con el peso de la resignación y la desesperanza a cuestas. Que no es otra cosa esto último que la historia viva de nuestra idiosincrasia, ya sea un juez frente a un caso de suma relevancia o cuando nos hacemos nosotros mismos los boludos en beneficio propio; descubrir todas las estrategias utilizadas para tal empresa, si bien nos apena, no nos puede sorprender nunca; salvo por la audacia con que se logra.

No dejen de leerlo, es tan entretenido como esclarecedor.

viernes, 6 de julio de 2018

Hallazgo de los Jueves

En un viejo quincho cuya parrilla está ahora mismo en proceso de restauración, encontré una caja corroída por el alcance del agua de la lluvia que se ha colado porel techo y la chimenea en lo que va de este otoño/invierno. Dentro de la caja: libros. Algunos míos que hace siglos había prestado a una de mis hermanas y otros tantos de ella. A saber: una vieja biblia que recuerdo haber ganado en un concurso de preguntas escritas sobre Ceferino Namuncurá en la primaria. Una edición de Más Platón Menos Prozac de bosillo adquirida en la plena adolescencia cuando el libro era best seller, uno de Ballard del cual no recuerdo absolutamente nada y otro títulos que obviaré por el tipo de lectura que frecuentaba mi hermana a la cual no adhiero.

Allí, casi intacto, casi al medio de la pila estaba Las Viudas de los Jueves. 


 Debo confesar que acostumbro a leer ensayos sobre política, política-económica, filosofía, historia, actualidad; y no recuerdo la última vez que leí una novela. Pero anoche (que no es anoche mientras escribo, pero aún....) abrí el libro antes de la 1 de la matina y no pude dejar de leerlo hasta las 05:30, que fue cuando lo acabé como quien acaba una tarea que acaba de descubrir y con la cual ha quedado profundamente maravillado. Inmediatamente uno se pregunta por qué la lectura de novelas no se ha hecho costumbre. La verdad es que en esta última etapa de mi vida —que no es realmente la última, me gustaría aclarar— he dedicado mucha más atención a la actualidad política y social de lo que leve e inocentemente podríamos llamar la realidad del país. A través de la lectura de aquellos diarios que con diferentes intereses dan su propia versión de esa realidad, algo de televisión en la misma épica y el repaso diario de la red social Twitter, donde las "noticias" tienen una personalización que las hace de alguna manera más digeribles. Por lo que, sumergirse de lleno y tan profundamente en la trama de Las Viudas de los Jueves fue una experiencia reveladora, de tinte casi infantil. El imaginario de cada detalle de lo que Claudia Piñeiro iba relatando con un ritmo cansioso y ameno se iba abriendo en mi cabeza como si me adentrara en un paisaje mental completamente diferente. La atmósfera de los personajes y la manera en que se distribuyen en la historia a través del orden de los capítulos puso a funcionar engranajes que revitalizaron la experiencia de la lectura que, como dije, no realizaba desde hacía un tiempo del cual no tengo yo memoria. El libro, además, tenía un fuerte olor a humedad y al sostenerlo había que ejercer una pequeña fuerza para poder leerlo con mayor comodidad, toda una lectura pintoresca, si se quiere.

Recordé en algún momento del libro que habían hecho una película. Al otro día la busqué. La encontré en una plataforma online donde podía verla desde mi dispositivo móvil (mediante una aplicación previamente descargada y donde ya estaba registrado) vinculado a la pantalla de la televisión a través de otro dispositivo conectado a su vez al mismo por intermedio de un cable USB; cosa esta que me sorprende cada vez que la pienso, cómo la tecnología ha ido cambiando a nuestra forma de consumir contenido audiovisuales. Así que a la noche me dispuse a verla. Todos sabemos (aún yo, que hace siglos no leía una novela, y muchos menos luego ver su adaptación al cine) que a la hora de encontrarnos con la versión cinematográfica tan diferente a la que nos hicimos mientras leíamos puede que sintamos cierta incomodidad; es tan lógico como difícil el empatizar con lo que vemos. Pero aún así y todo, le ponemos una onda, porque no somos amargos. En este caso, me gustó como ciertos pasajes que la prosa se encargaba de detallar profusamente eran ajustadamente contados en un par de líneas de diálogo. Lo más difícil es, seguramente, asimilar el rostro de los actores con los personajes creados por nosotros a través de nuestra siempre cinematográfica imaginación; y más aún cuando el rostro de esos mismos actores y actrices son reconocidos de otros personajes de otras películas donde los hemos visto actuar. Pero, como dije, le ponemos onda.


Bueno. No tanta en mi caso. Porque tenía sueño de la noche anterior, que había estado en vela leyendo la novela. Así que sólo alcancé a ver media hora. Y con eso alcanzó. Como sea, si se encuentran con la novela, leanlá.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Leer el Mundo - Michèle Petit

Casi nunca se lo que quiero o voy a leer cuando entro a la librería cada vez que la frecuento. Suelo leer dos libros por mes, a veces uno solo, siempre depende del tiempo, de la ocupabilidad de ese tiempo. Sucede que para el tiempo en el que estoy o voy a estar en la librería me gusta gozar de una cierta disponibilidad, es un acto muy emparentado con lo ritual; y saber que tengo tal vez unas dos horas para sumergirme en esa atmósfera impregnada de......libros, de murmullo, de silencio, de música (siempre clásica, siempre ambiental) a un volumen ínfimo, lejano, fantasmal, hace que el momento sea especial. Hay una librería en particular que tiene dos niveles para sumergirse. El señor del nivel dos me saluda amablemente cada vez que voy, ya me conoce —el señor es de la casa....ha sabido decirle a otros clientes. Ya no me pregunta si "necesito algo", o si "me puede ayudar en algo"; sólo nos saludamos como viejos conocidos. Ese trato tan cómplice y cordial hace que la ceremonia de comenzar a bucear por entre los lomos, los títulos de las obras, sea una tarea de un regocijo inexplicable; de una tranquilidad que pocas veces disfruto tan plenamente. Y el hecho de no saber que quiero o voy a leer, hace que la experiencia sea aún más satisfactoria. Recorro todo el nivel, varias veces: poesía, actualidad, historia universal y argentina, novelas, deportes, clásicos, todo. Buscando que algún título o tema llame mi atención, es más la búsqueda de una atracción. Me gusta sentir esas mariposas en la panza que hacen que quieras tomar el libro, hojearlo, leerlo. A veces leo algo del prólogo, a veces una hoja cualquiera, a veces la breve reseña de la contratapa, los datos del autor en la solapa si la tienen, o el comienzo mismo del libro. Hasta algunas veces, lo huelo; es una costumbre que nunca he dejado de hacer de hecho, ese aroma en particular funciona como un estimulante espiritual. Bajo la sección de poesía, dí con un libro que me llamaba silenciosamente, de tapa amarillenta, su título rezaba: Leer el Mundo, Experiencias Actuales de  Transmisión Cultural, escrito por Michèle Petit, una autora que desconocía totalmente; bastaron las primera tres líneas del prólogo para que me lo lleve sin dudar:

ESTE LIBRO es un alegato para que la literatura, oral y escrita, y el arto bajo todas sus formas tengan lugar en la vida de todos los días, en particular en la de los niños y los adolescentes.


 Y yo, que muchas veces me siento un bicho raro, o me consideran en realidad un bicho raro por (todavía) leer; me interesó muchísimo el tema. Trato cada tanto de arrimar a mi hijo, no se si a la lectura propiamente dicha, sino al contacto con el libro; el libro como objeto de curiosidad; y como es pequeño, sumarle a su historia personal, traducida después a través de su memoria: el libro. Suelo llevarlo a las librerías, mientras más crece, menos parece interesarle; pero lo llevo igual, le pido que me acompañe. Y es que algunas noches, pide que le lea algun cuento.

Leer el Mundo es un libro....hermoso, se me ocurren más adjetivos casi poéticos, de tono dulzón; pero los evitaré. Textos para padres, para maestr@s, para todo aquél que le interesa la lectura, y considere que aún hoy y siempre, es importante. De este libro (y de todos los que voy leyendo) voy marcando ciertas frases que me gustaría siempre recordar; y voy coleccionando esas frases en un blog de tumblr. De ese blog, de este libro, más que seguir hablando del mismo, les comparto algunas de las frases que me han gustado; y que ojalá sirvan para estimular su lectura del mismo:









Lean, loco, lean, es un golazo.

lunes, 27 de julio de 2015

Deconstruyendo la Filosofía

Darío Sztajnszrajber escribe como habla. Yo he visto un par de temporadas de su ciclo televisivo Mentira la Verdad, y el formato de su Pequeño Tratado sobre la Demolición, libro que acabo de terminar; tiene el formato de su dicción televisiva plasmado casi sonoramente. Uno mientras lee parece estar escuchándolo dentro de su cabeza. Esto me pasó recuerdo con algunos libros de Cortázar, que leí y releí luego de ver la película-documental que hiciera Tristán Bauer y los posteriores audiolibros que bajé y que escuchaba muchas veces nomás saliendo a caminar por la ciudad. Darío tiene una forma de hablar muy peculiar, no por su forma en sí, es decir, todos hablamos peculiarmente; pero cómo marca sus palabras, la entonación de sus oraciones, lo melodioso de sus interrogaciones, etc, etc. Esto y su personal forma de ver a la filosofía, de tratarla y finalmente me atrevo a decir a demolerla......es decir, deconstruirla.



El libro es un viaje en sí, tiene la capacidad de llevarte y transportarte a los lugares que recorre en este viaje. A medida que este viaje sucede, en diferentes escenarios y situaciones, él desarrolla todo su abanico de pensamientos e interrogaciones acerca de esos mismos escenarios y situaciones, profundamente. Filosofía de barrio, de entrecasa, diaria, cotidiana. Una invitación al pensamiento, al desarrollo de nuestros propios pensamientos acerca de nuestros propios escenarios y nuestras propias situaciones. Una invitación a la interrogación perpetua como vínculo hacia el infinito conocimiento, para mantener viva la llama de la curiosidad. Matizado con breves pasajes, anotaciones y luces de los grandes maestros de la filosofía antigua y contemporánea, pequeñas clases; pero deconstruídas también, nada se salva, todo es indagado por la mente, la dicción, la escritura y el pensamiento de Darío, implacable.


A lo largo de los 50 capítulos de duración, el ritmo es vertiginoso; y cada capítulo es un salto hacia vacíos que esconden más capítulos. Es imposible no detenerse a veces a mirar el techo y digerir lentamente las ideas que se plantean a lo largo de cada uno de ellos. Que además, son cortos. No es un libro pesado, de esos que cada tanto animan a abandonarlo; es de esos que se disfrutan, que uno desea que no se termine. Yo, por lo general, suelo tomarme un tiempo largo para leer, no me gusta devorarlos (podría); y además, los períodos entre lectura y lectura me sirven para digerir todo el material leído. Una pausa para pensar lo leído. Darío habla de la muerte, del amor, de todo......del ser. Y de la nada. En un lenguaje ameno, muy amigable, con guiños hacia la argentinidad que lo caracteriza, además. Si se lo encuentran en la librería, llévenselo.