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lunes, 20 de agosto de 2018

Un Día Cualquiera, un Diario en Particular

Acabo de leer algunas notas en La Nación, hoy es lunes feriado 20 de Agosto de 2018. La total focalización en las causas de corrupción es de una alevosía increíble; con ese nivel de manija están creando una psicosis brutal; aunque también puede leerse a través de algunos comentarios, lo que parece ser una profunda crisis de representatividad en aquellos quienes eligen mantener cierta cordura y dan cuenta que el problema de la corrupción es estructural y excede a la alternancia de las fuerzas políticas que acceden al poder; pero son los menos. La redacción de las notas es muy pobre, sólo se encargan de darle peso, contenido y continuidad a una noticia que más se parece a una trama urdida y con ribetes novelísticos. Se presentan los hechos de tal manera que el eco de las palabras reverbere de manera simplona e ingenua en aquellos lectores los más encendidos y encolerizados que difícilmente pueden llegar a observar la perspectiva de la presentación de la noticia y del armado de la tapa del diario mismo. Aquí se nota una intención impúdica de parte de lo que ¿podemos? llamar el periodismo. Es un ataque en conjunto con una maniobra de invisibilización del presente social y económico que atenta contra la opinión pública, subestimándola. 

Creo que estamos ante una crisis de los medios de información, una más. Y van?. 

El sesgo informativo sólo atisba el antagonismo, que es sólo funcional a los intereses de los gobiernos que lo fomentan. Lo delicado en los tiempos que corren hoy en el país es que el mapa de medios que dominan la percepción de un GRAN número de ciudadanos simpatiza con los intereses del oficialismo, por lo que actúan en tándem; y el periodismo independiente agoniza, hay periodismo de guerra y el más poderoso es aliado del gobierno. No se cuestiona. Se militan las medidas de gobierno. Si se accede a otros medios de información en oposición a los medios dominantes y por lo tanto al gobierno, tendremos posiblemente más de lo mismo, sólo que la focalización se da en sentido contrario. Y me animo a decir con una mayor rigurosidad en la transparencia de la investigación, basándose en documentos, entrevistas y trabajo de campo; en honor al grado de credibilidad que deben crear en contraposición con los grandes medios que corporativizan la llegada de las "noticias".

¿Cómo como ciudadanos nos debemos plantear el derecho a la información? Hoy por hoy ¿qué es la información? ¿Cómo distinguimos la calidad de lo cierto?. Hemos llegado a un punto donde asumimos la verdad desde lo emocional, desde la simpatía que le guardamos al periodista; porque el periodista se ha vuelto una suerte de divinidad incuestionable, además. Nuestra verdad será procesada desde la empatía, algo que en función de lo estrictamente cerebral, es de lo más común. 

Entonces ¿cuál es el punto desde donde podemos construir objetivamente una interpretación de los mismos hechos presentados desde dos ópticas completamente opuestas y con cargada animosidad, con cierto grado de violencia?. Si gozáramos de tal poder de discernimiento, tal vez nos acercaríamos un poquito más al modelo de democracia que nosotros como conjunto de la población nos merecemos desde la creación misma de nuestro país. 


A modo de final, diré que creo profundamente en la lectura, en la personalidad constructiva del escritor, que puede darnos las herramientas estructurales (en cuanto a la investigación y al ejercicio de la reflexión) para poder concebir el mayor grado de imparcialidad en cuanto a los hechos que se producen política, social y económicamente en el país y que se nos presentan como beneficio o detrimento de la población, dependiendo del beneficio o del detrimento de quienes ostenten los medios para contarlos.

domingo, 5 de noviembre de 2017

¿Los Años Difíciles?

He aquí una serie de videos muy interesantes que he traído hasta aquí porque a su vez me he sentido sumamente atraído hacia la idea que se plantea; del amor que se tiene por aquello que fuera de toda pomposidad se hace por el simple placer de hacerlo. Tal vez las preguntas que surjan tengan que ver un poco con las expectativas que uno tiene sobre aquello que hace en mi caso, sentarme cada tanto a amontonar palabras sin más que la compañía de música, unos mates y esta lluvia matinal un domingo de noviembre sin tener la menor certeza de si acaso alguien está leyendo esto que ahora escribo— y con la relación emocional que tenemos todos indefectiblmente con la conectividad como el gran telón de fondo.  

Sugiero que los vean, además tienen subtítulos en español:


 
   

lunes, 27 de marzo de 2017

La Información Tuerta

El circo que se observa por (y a través) de los medios. 

Los nombres de los jueces que se van asociando (en el sentido de vincularse casi emocionalmente con las diferentes causas) con el gobierno de turno. La confusión que se genera en la sociedad sobre la figura omnipresente de la "justicia", una figura que funciona en realidad en beneficio propio, pero como una entidad regida por hombres comunes, poderosos, con intereses propios. 

La enorme dificultad que se plantea para la opinión pública (y para el Poder Judicial mismo) para disociar estas cuestiones planteadas y pensar en una idea lo más ¿humana? y objetivamente posible de justicia. 

La tendenciosa cobertura de los grandes medios de comunicación, que amparados en la credibilidad que les otorga el manejo monopólico de la información hace que las acciones de jueces que son cuestionados por sus actuaciones por otros medios no hegemónicos, luzcan como la verdadera justicia actuando. Más aún cuando la conveniencia entre jueces, gobierno y estos medios de comunicación es tripartita. 

Cometemos un gravísimo error dejándonos seducir por lo que representa ya una propaganda informativa y no un flujo de información que debería circular a través de distintas fuentes.

Detrás de la confección de un diario o de un programa periodístico hay (como en la "justicia") un grupo de personas decidiendo qué es noticia y cómo se va a presentar esa noticia ante la opinión pública; es decir: intereses.

El gran desafío de informarnos es una causa espinosa, sobre todo en esta era digital donde existen nuevas opciones para realizar un análisis propio de una realidad que padecemos todos de tantas diferentes maneras.

—Se necesita una visión cenital del mapa de la provisión de información. Se necesita una educación de los medios y una firme intuición acerca de quienes están detrás de bambalinas. De otro modo, la opinión pública no es más que una sustancia maleable, que andará a tientas en desmedro propio a merced de quienes ganen sus votos a través de un flujo sesgado de información.

—El camino es largo. Tanto como el antagonismo que nos gobierna.


martes, 24 de enero de 2017

Cerrar el FB

Hace un par de días dí de baja Facebook. La verdad es que nunca le tuve mucha simpatía, un poco por su estética (la total falta de ella) y otra porque me ha parecido sino siempre una plataforma para exhibir una personalidad demasiado aparente. He abierto dos cuentas de FB en mi vida, ambas han sido porque para crear una página (de fotografía en este caso) hay que crear un perfil, no queda otra. La página última en cuestión llegó a tener 350 "seguidores", y yo acepté la solicitud de amistad de 34 personas, "amigos" creo que sólo dos, tal vez tres; más mi familia, el resto: (des?)conocidos. Jamás utilicé en la vida digital mi verdadera identidad (momento para fashear superhéroe), tengo un par de seudónimos que me sirven para presentarme, pero nunca me sedujo la idea de relacionar mi nombre con mi actividad en internet. 

La poca simpatía por la aparente personalidad que se manifiesta en FB tiene que ver, obviamente!, más conmigo que con el resto; pero cuando realmente "hablas" con las personas que conoces, son muy diferentes a lo que idealizas a través de sus publicaciones. Y es que nuestras publicaciones dicen mucho de nosotros, del otro lado de la pantalla las personas tienen una opinión acerca de ello, la idea se desarrolla de manera solitaria (y me animo a decir muy crítica, también) y suele confrontar con la que ya tenemos por el hecho de relacionarnos con la persona misma (en el caso de que nos relacionemos, obviamente; hay "amigos" que viven en otra parte del país, del mundo). Yo he escuchado testimonios críticos acerca de esto y aquello, de lo que han leído, de lo que han visto. Pero allí dentro, todo es demasiado premeditado.

En Facebook se aparenta, no se es. Y es la segunda vez que me canso definitivamente(?) de verlo.  Tengo la idea de que FB es un sitio para usuarios que no usan internet, o mejor dicho, para quienes estar en internet es estar en FB; quiero decir, que no navega, ni investiga, ni se informa; sólo chismosea lo que el otro muestra para que se le chismosee abiertamente. En ese sentido todas las redes sociales tienden a manifestar lo mismo, una exaltación del yo, un cierto exhibicionismo, esto es una realidad.

A pesar de mantener abierto el muro para 34 personas en total, de las cuales el %65 eran activos, cuando las publicaciones son compartidas se ven aunque no quiera, aparecen allí. O también esa "notificación" que te cuenta qué es lo que "Le Gusta" al otro.  En fin. Que cerrarlo tiene un efecto muy bonito, que alejarse de las redes tiene un efecto muy bonito, casi revitalizador, que por eso comentaba yo todo esto.


viernes, 23 de septiembre de 2016

Que la curiosidad mate al gato

Hay momentos en los que creo que he pasado demasiado tiempo en la internet, navegando, curioseando, boludeando sobre todo. Hay publicaciones que me encuentro en Facebook por ejemplo, que yo ya he visto hace por lo menos, unos dos años atrás, y tal vez más. Y no hablo desde ningún tipo de soberbia, muy por el contrario, me da cierta pena que habiendo tanto por ver e investigar, ciertas publicaciones comiencen a repetirse como un producto de merchandising. Fotografías, diseños, ideas, todo se presenta como una nueva novedad, porque el público en internet siempre se renueva; y los magazines on-line necesitan tener a sus suscriptores siempre atentos y curiosos. También desde hace un par de años he notado que le gente (todo a través de la internet) ha dejado de navegar; todo ha quedado reducido a su red social favorita. ¿Se los puede culpar de algo acaso?.


¿Y quiénes son aquellos que aportan novedad a la red?. Y aquellos que están pendientes de la novedad para poder compartirla?. ¿Sobrevive el espíritu de lo nuevo?. Yo recuerdo cuando comencé a utilizar la internet, justo a principios de este siglo, mucho más allá de la obviedad de parecerme todo novedoso, el "espíritu" era diferente. Ta vez por la misma obviedad que acabo de citar, te encontrabas con muchísima información interesante, y de alguna extraña y tácita forma, te veías en la necesidad de retribuir todo eso que te pareció interesante, investigando y compartiendo lo que sea que hubieras encontrado. El espíritu era compartir. El espíritu era aportar; al conocimiento colectivo, por y hacia el interés colectivo, y para ello había que investigar, navegar. Nada más saludable que una fuente citada como enlace al final de una publicación, eso era un "salto" hacia otro lado. Había un flujo enorme de publicaciones relacionadas con el cine, la literatura, la ciencia, la fotografía, etcétera, etcétera. En algún lugar, esto sobrevive, quiero creer. Tal vez ya no de la misma manera, sino como un eco de otra época que ya no volverá nunca a ser la misma.

Creo que sabemos increíblemente poco acerca de la internet. Y muchísimo menos si nuestra conexión se limita a scrollear Facebook. O tal vez la relación con la internet se limite a FB por parte de millones de usuarios que en realidad no tienen relación con la internet. Facebook=Internet. (Digo Facebook porque es la red social por excelencia que puede utilizar hasta tu tía, es la que más alcance tiene. Porque te puedes pasar horas scrolleando Tumblr también). A veces alguien te pegunta de dónde sacaste algo que has dicho y que les ha parecido curioso o interesante. Lo leí en internet. Tendrá la credibilidad que se merece?. Al menos, mucha más que la televisión, imagino. Hay tipos como yo escribiendo sin ningún tipo de retribución, salvo la lectura. ¿Y si tener toda vinculado afecta al espíritu de la exploración?. Tienes una cuenta, y tienes: videos, correo, noticias, redes sociales; todo junto a través de tu dispositivo electrónico preferido. Un password y entras a tu pequeño mundo digital, y desde allí no sales. Las grandes empresas se benefician con el hecho de que tengas toda tu información vinculada, esto es obvio, porque es su negocio.

Hay tanto por descubrir, y descubrir trae tantos beneficios!. El saber, es como un néctar. No te encierres. Que la curiosidad mate al gato, total; en internet sobran.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

- frases + libros

Cuando se es un internauta como yo creo que soy, que paso varias horas en la red, yendo de un lado a otro, clickeando en los enlaces de las fuentes, saltando de página en página, revisando las diferentes redes sociales de las que participo, leyendo diferentes tipos de artículos, curioseando, bah...(y desde hace muchos años también, eso cuenta)....se puede tener cierta impresión generalizada de algunos tipos de publicaciones que aparecen en diferentes sitios. No hablo de compartir; que es algo que sucede en un mismo lugar, en un mismo sitio, con diferentes usuarios. Hablo en este caso, de algo que me llama siempre poderosamente la atención: las frases. Aún así, no creo que la frase se viralice, creo que ese fenómeno sucede en otra órbita.

Quiero decir, se repiten muchísimas veces, las mismas frases, en diferentes sitios. Algunos simplemente copian y pegan. Otro se toman el trabajo de editar la frase para ser publicada como una imagen, con diferentes fondos, diferentes fuentes, diferentes diseños en definitiva; pero la frase, o las frases; van repitiéndose por toda la red. Es habitual ver las 10 o 12 frases de Cortázar extraídas de Rayuela. Hay varias de Borges. Galeano es muy citado. Benedetti vendría a ser como una estrella pop de mundo de las frases en internet; donde Bukowski sería la antiestrella, pero estrella al fin. 

Más allá de la cuestión clásica de ciertos autores, que pasarán los años y su obra seguirá vigente para muchas más generaciones, se me ha ocurrido pensar que la lectura para esta generación es una tarea bastanta desinteresada. Y que a su vez, las pantallas y la vertiginosidad y la urgencia hacen que eso ciertos autores clásicos sean conocidos a través de internet y en este caso, las frases. Hay más lectores de frases que de libros. Y los que leen libros, no tienen ni tiempo ni ganas y por sobre todas las cosas: interés, en producir material nuevo de frases para insertar en la red, o digamos que sí; pero no de esta manera tan pop. El asunto es que no toda la gente es internauta, no toda la gente posee la misma curiosidad, ni el tiempo, ni las ganas. Entonces, ciertas frases que han paseado por millones de sitios desde hace varios años aparecen en su Facebook y son una novedad. Y las comparten, y son novedad para otro, y luego para otro, y así. Y alguien que ya la ha visto, y que la ha visto una cantidad importante de veces para pensar que esa frase es ya una frase trillada puede pensar: será que paso demasiado tiempo en la red?. Cuánto es demasiado tiempo?.

Como sea, intentando utilizar el sentido común, leer siempre las mismas frases, qué sentido tiene? Y por qué son las mismas frases?, el que se toma el tiempo de volver a hacerla correr a través de su propia publicación, más allá de sentirse tal vez profundamente identificado por la frase, creo que la comparte también como parte de un círculo vicioso; porque una frase de las que hablo, genera movimiento en la publicación; provoca empatía. Y mientras el diseño sea más bonito, mejor.

Siempre que me las encuentro en Facebook o Pinterest u otras, tengo la leve esperanza de que una frase, cualquiera, los lleve a un libro.


martes, 29 de septiembre de 2015

La realidad de cada uno....

Qué es necesariamente la verdad, o la realidad?. Observaba una de esas imágenes que suelen aparecer en alguna (cualquiera) red social, que vaya uno a saber por qué realmente las escriben, o desde dónde las escriben; como si fueran máximas que todo el mundo adopta y esparce desde el momento en que asiente cuando lee, y luego cuando lo comparte.


"Noche de Letras" es en este caso quien suscribe el texto, la frase. Aunque googleando la frase, llego hasta el twitter de Pablo Krantz, un músico y escritor argentino. Y luego pienso, y deconstruyo su frase, porque algo me hace ruido. Él, o la frase, hablan de perder su tiempo con alguien al que no le interesa la verdad, o la realidad; entonces, cuál es necesariamente la verdad o la realidad?, es la que plantea Pablo Krantz?. En parte tiene razón, porque él, como todos, tiene su propia verdad y su propia realidad, que no siempre es la realidad de todos. Todos somos iguales, pero no vivimos de la misma forma, ni vemos las cosas de la misma forma. Luego pasamos a la figura del fanático. Coincidimos en el fundamentalismo del fanático, más aún si es un enfervorizado; pero tiene cierto parentezco con la imposibilidad de no ver otra verdad, u otra realidad. Ya se que Pablo o cualquiera que haya compartido saldrá a defender su punto de vista; y es porque creerán tal vez que los estoy atacando. Yo intuyo que desde el momento en que se construye la frase, se está partiendo desde un suceso, un hecho en especial, es decir, desde la experiencia. Y tal vez, esa experiencia reverbere en otras experiencias, tal vez por eso escribe y lo lanza a la red. Pero uno lo ve así; y lo ve compartido por otros usuarios, y otros; y en diferentes redes, y me asusto de pensar que hay un grupo indeterminado de personas que se suman a esa verdad tácita que está allí, latente; con cierta halo de soberbia tal vez; la seguridad de pensarse en el lado correcto; básicamente, estableciendo un lado, un equipo.

También se puede pensar en toda la buena fe con la que puede haber sido escrita esta frase. Yo creo que uno de los problemas que tenemos quienes vivimos en la era de la computación, es la falta de deconstrucción; ligado estrechamente no sólo a la falta de lectura; sino a la lectura estrecha, de frases. Que se asocian a ideas u otras experiencias propias y generan sensaciones y pensamientos a partir de un grupo pequeño de oraciones. Uno recuerda estas frases, y las aplica luego en la experiencia tal vez; como si nos hiciéramos de un manual —por si acaso— en alguna situación. Y si esta frase condenase a quien exima sus ideas de forma fervorosa pero no fuera un fanático?. Y en tal caso, dónde está el límite donde sabemos a ciencia cierta: usted es un fanático. Usted no. Cómo nos medimos para medir al otro?. A través de una verdad?, de una realidad?, que vemos y entendemos como única?.

Es delicado el tema. En lo personal, me ha tocado discutir con gente que no piensa lo mismo que yo, y que por lo tanto cree y afirma estoy equivocado, y no han querido perder (más de) su tiempo conmigo. Yo siempre me quedo preguntando: ¿por qué?. Por qué una discusión es una batalla dialéctica?, y no una posibilidad de encontrar puntos en común; que seguramente encontraremos, en la medida que razonemos y tengamos en cuenta que si se trata de batallar sólo para ganar es, tal vez, esa sí un pérdida de tiempo; pero si no nos vamos a escuchar, perdemos todos. Si creemos estar noblemente por encima del fanatismo, yo no creo que perdamos el tiempo discutiendo con un fanático al que (yo no se) si sólo le importa la victoria de su fanatismo; yo creo que sirve intentar dejar demostrado por qué pensamos distinto......., dejar de lado la futbolización del pensamiento.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Prohombres Digitales

En esta era de la sociabilización informática, con la falsa compasión midiéndose a través del número de likes en Facebook (u otras redes sociales) la inanición puede llegar a niveles desorbitantes, incluso desde lo personal. Las horas o los minutos que alguien puede pasar frente a la computadora, compartiendo la imagen de una niña desaparecida, de un perro vagabundo, de un niño enfermo de cáncer quizás, son horas y minutos que sosiegan la conciencia, la más mínima conciencia de los males que aquejan a la humanidad desde tiempos remotos ya. Sucede lo mismo con la condena social. La soledad, la introspección que la tecnología nos da; nos permite librarnos de muchos aspectos que nos condicionan inteligente y saludablemente a la hora de hacer libre un pensamiento, de expresarlo de forma escrita a través de una red social. Hay patrones de comportamiento que son alterados por la ausencia de aquellos a quienes les estamos expresando nuestro pensamiento. No podemos medir ni hacer estadísticas ni elaborar teoría alguna acerca de la valentía o sinceridad de esas expresiones en el caso de que un tema en cuestión estuviese siendo tratado, por ejemplo, en una reunión social; pero coincidirán conmigo tal vez, que nuestro comportamiento a la hora de decir lo que queremos o querramos decir, será de otra manera. Porque la interacción con otros nos produce cambios y efectos en nuestro organismo; y física, moral y espiritualmente; nos expresaremos de otra manera. 

O no. He allí que digo que no podemos elaborar teorías de sinceridad y atrevimiento; constatación alguna de que quien se expresa de X manera a través de la palabra escrita desde una plataforma de red social, sea la misma persona que deba demandar a su interior una compostura, un tono de voz que se adecue a su forma de pensar, una postura corporal que acentúe su idea; todo lo que significa en definitiva, hablar, discutir. Pero esta soledad, esta misma soledad que late mientras escribo frente a la pantalla de mi computadora nos juega y nos jugará una mala pasada a toda esta generación y las generaciones venideras. Patrones de pensamiento serán estudiados tal vez por antropólogos o locos más allá en el tiempo vivientes. Sin la discusión fluida, sin la atención del otro; las palabras escritas siempre tienen un mayor peso para quien las diga, tienen el valor agregado de, valga la redundancia, la palabra escrita. 

Paradójico. Esta soledad nos vuelve más intolerantes, acerca de todo; peligrosamente el yo se hace cada vez más grande, el ego es el dios y el demonio en cada uno de los hombros, hermanados en la causa común de la razón, propia y absoluta. Que incluso amenaza con no tener fin allí, que sea insuficiente, que surja la necesidad! no sólo de imponer un punto de vista; sino de acabar con el de otros (y tal vez todos los) puntos de vista que sean expuestos de manera respetuosa y justa. Y no será sólo la intolerancia aquella que es inherente a un estado espiritual del pensamiento; sino a la nefasta incapacidad de escuchar al otro. No sólo nos vamos volviendo ciegos, nos vamos volviendo sordos. Si no vemos todo el cuadro, si no escuchamos todas las voces, nuestro ejercicio del pensamiento se verticaliza, se monopoliza en escasas y vagas ideas del todo. Y la emisión de un juicio, será como la de un obrador a quien no le han sido suministradas todas las herramientas necesarias para una construcción cualquiera sea; pero sí toda la confianza de realizar finalmente un trabajo brillante. 

Son tiempos donde el yo, está en éxtasis, intoxicado; sumido a una masturbación continua de su ensalzamiento. La tecnología nos da ese atributo sexual, nos seduce con artefactos y formas que nosotros mismos construimos y perfeccionamos a ritmos exuberantes. Conectándonos tecnológicamente con el otro, nos desconectamos humanamente de ese mismo otro. Y mientras más nos deshumanizamos, los juicios, los pensamientos, las ideas tendrán un parámetro cada vez más pobre....



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Gracias, internet

Un ex cuñado que trabaja en la instalación de cañería y artefactos de gas y agua para grandes edificios. Un primo que vive a dos cuadras que trabaja de lo mismo, pero en casas de familia. Un suegro que trabaja en una empresa donde construyen satélites. Un hermano que desarrolla tareas de mantenimiento de hidráulica, que se da maña para todo. Yo, que me considero un inútil (casi) total; y una canilla de monocomando que gotea.

Les pregunté uno por uno, como tantas otras veces me han: o sacado de un apuro con algún interrogante o directamente, ayudado con toda su amable disposición; si sabían cómo repararla, y ninguno había alguna vez tenido el problema que se me presentaba a mí en ese momento. Por cuestiones de trabajo, de falta de disponibilidad de tiempo, sumado claro, al desconocimiento de la solución del asunto; yo tampoco pude intentar siquiera dilucidar cómo resolver mi problema. Siempre de aquí para allá y la gotera que dentro de todo, no molestaba demasiado tampoco. Sabíao al menos siempre tengo la impresión de que una situación así me iba a llevar tiempo, por la falta de fe sobre todo, pero también por la ignorancia en el tema. Y podría agregar, por el recelo, ya que además de la inutilidad, también poseo la facultad de romper cosas cuando las intento arreglar.

Mientras todo esto, un poco angustiado de antemano, y viendo que la canilla de monocomando no parecía tener piezas de desajustes visibles para su mantenimiento, temiendo la posibilidad de tener que comprar otro (suelo llegar a esos límites), en medio de todo, se me ocurre sentarme en la computadora. Primero investigo qué modelo de canilla de monocomando es el que poseo. Luego busco un detalle de la pieza, un diagrama de despiece, en realidad; pero no me deja conforme. Y esbozo algún que otro epíteto mientras me rasco la cabeza sin que me pique. Vuelvo a mirar la canilla, la miro con la intención de que mágicamente llegue la solución a mi cabeza, que de pronto me pica en serio y me vuelvo a rascar. Y a soltar otro epíteto. Pero nada.

Hasta que me acuerdo de YouTube. Y pongo en el buscador "mantenimiento de monocomando". El primer video me clarifica un poco las cosas, resulta que el indicador rojiazul de caliente/fría se sale, es como un tapón. El segundo video reconstruye todo el proceso de la reparación de un gotera de monocomando. Lo miro dos veces, por las dudas (el tipo adjunta un comentario en el video donde aduce que la razón de realizar el mismo, es porque tampoco encontraba mucha información al respecto). Entonces de pronto me siento aliviado, si bien ahora debo poner manos a la obra, con el peligro que ello representa. Solventada la dificultad de que no tenía la herramienta necesaria para realizar el trabajo primero, y la escapada hasta la tienda de respuestos donde doy cuenta de que no me sale para nada barato (aunque podría haberme salido muchísimo más si hubiera tenido que comprar una canilla nueva) después; y con el pecho inflado por otro logro conseguido como hombre de la casa, me puse a pensar (volviendo al verdadero yo) en cómo internet nos cambió la vida; no sólo a los tipos que resultan un tanto inútiles, sino a todos, y en tantos sentidos, che, quelosparió.


domingo, 14 de junio de 2015

Enriquecimiento Lícito

Realmente, encuentro productivo, como un empirismo puramente visual, el hecho ¿virtual? de que la gente comparta el laburo que produce artísticamente. Cada vez que publico, por ejemplo, mis fotografías en redes como Flickr, 500px o Tumblr, más allá de mostrar mi mirada como obra fotográfica; eso mismo genera que otros usuarios, otros artistas conozcan tus fotos y al sentirse (vaya uno a saber como se sienten)  con tu trabajo, con un simple click, te sigan. Seguirte a través de una red social que estimula el trabajo artístico y no el puro narcisismo de la cotidianeidad doméstico como lo es a mi (in)sano juicio Facebook—, o el Facebook que utiliza tu tía, tu vieja, tu prima y todo el que conocés; permite que vos conozcas el trabajo de quien te sigue. Es como un intercambio, y desde ese intercambio viene el enriquecimiento mutuo.

La mirada también se construye observando la mirada del otro. Tuve durante algún tiempo un Facebook abierto, pero terminó ligado a cuestiones, como señalé, familiares, es decir, no se producía allí ningún tipo de intercambio con el que yo me sintiera satisfecho de alguna forma. Sin mencionar que desde lo visual, la interfaz de Facebook siempre me pareció un espanto. Terminé eliminándolo.

Entonces hay un tiempo en el que todos lo días descubres a un(a) fotógraf@, a un(a) ilustrador(a), a un(a) dibujante, a un(a) pintor(a); y cuando lo descubres, es como un abanico el que descubres: de imaginaciones, de sensaciones, de técnicas, de ideas. Y no hablo sólo de ellos, digo que ese abanico es también personal, es como un conocimiento que acecha desde nuestras propias sombras internas, o que espera más que acecha, a ser justamente, descubierto. He allí la productividad de la que comencé hablando. La posibilidad de conocer otros mundos alternos. La posibilidad de conocer ciudades, naturalezas tan ajenas a la propia. Pasear por las calles de Roma, de la India, conocer los paisajes de los Alpes Suizos, ver amanecer en el Mount Blanc en Francia, ver la cara de los niños en Indonesia, el cielo desde Usuahia, la arquitectura de Londres, los lagos de Nueva Zelanda, la maravillosa geografía de Islandia, el patio de una casa en Nueva orleans, el atardecer en un pintoresco puerto en Buenos Aires, la sombras que recortan las figuras y el trajín de la ciudad de Nueva York; y podría seguir rato largo.


viernes, 12 de junio de 2015

La Raíz de la Incandescencia

Cuánto es lo que verdaderamente dura una publicación una fotografía, un texto en la internet?. Cuánto dura su incandescencia?. La red es como un clima impronosticable donde millones y millones de usuarios alrededor del mundo publican constantemente aquello que los conmueve hasta el impulso (o ¿necesidad?) de contárselo al mundo; y más allá de negarlo casi política y correctamente, esperan una suerte de respuesta; un indicio siquiera de que esa publicación ha sido en última y moderada instancia: vista
Lo climático, lo ambiental, lo sensorial, se manifiesta desde la soledad de quien publica, hay un estado de ánimo que lo rige en ese preciso momento (una fotografía que se ha terminado de editar, un texto que se ha terminado de corregir), y hay otro, que es espectral, como un aura, una vibra: es la sensación que uno tiene acerca de la red en ese mismo momento antes de publicar. O no. Porque depende del tiempo en que uno ha estado prendido a su computadora (chateando, leyendo, navegando, etc) y otros tantos etcéteras que más adelante estaría bueno mencionar, como cuando se publica sin ningún tipo de alteración computacional previa. En ese sentido, el sentido del estado de la red que nosotros percibimos, influye de la manera en que le demos mayor o menor cabida, recordemos que la relación que se establece con el entorno digital es siempre solitaria; la red funciona en el inconsciente también.

Entonces, luego uno publica, y....¿espera?. Claro. Pero y cuánta relevancia se le da a esos instantes en el que nuestra publicación se encuentra a la vista de: quienes sabemos que verán su contenido, y a los que imaginamos que lo harán de alguna u otra manera?. Cuán importante es la retribución?, la respuesta......(?). Y cuando nadie da cuenta de la publicación?, qué dice eso acerca de su contenido?, dice algo acaso?. Y si la publicación acaso se viraliza, otra vez: ¿qué dice eso del contenido?. Cierta y efímera popularidad en la red, como reverbera en el inconsciente?, se traduce luego en algún tipo de conducta en nuestra cotidianeidad?, en el mundo REAL?.

Ante la incontable masividad de fotografías y textos, la red es como el reino de lo efímero, donde todo dura lo que dura el momento, y nada más. Por ello imagino, es que ha recurrido la gente a la creación de foros, obviamente; sitios donde se privilegia el gusto compartido; donde los usuarios se sienten a gusto, y dicho fraternalmente, contenidos. Yo creo que no hay que confundir ni dejar que se nos transmute la satisfacción, valorar por sobre todo el hecho de la creación,  lejos de todo narcisimo. Ser honesto con lo que se hace, y mantener viva la razón por la cual se lo hace. Me gusta pensar que si no existiera la internet, la gente igual seguiría haciendo fotos, y escribiendo textos.